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LITERATURA

Laura Restrepo escribe sobre el pecado sin moralismos

En su nueva novela presenta 8 personajes que derivan en aguas éticas "muy turbulentas"

Vivian Murcia González

@vivimur83

Aunque considera que es una palabra en desuso, la periodista colombiana Laura Restrepo, la eligió como el título de su nueva novela: Pecado (Alfaguara). "El tema es el mal que no es otra cosa que esa zona gris por la que atraviesan las personas que comenten algún crimen o pecado", cuenta Restrepo.

 

Así, podemos conocer a personajes sórdidos como "Emma la descuartizadora", una chica que mata y corta en trocitos a su pareja, o a un joven sicario que se hace llamar "el arcángel".  "Yo no juzgo sus pecados; pongo en cuestión el hecho de que pese a que la moral religiosa se ha extinguido no tenemos un canon ético a través del cual guiarnos, así, es fácil caer en un limbo", asegura Restrepo.  

 

Algunos de los ocho pecadores que protagonizan su novela están basados en su faceta de periodista, son producto de sus entrevistas; otros nacieron de su inventiva como narradora. Restrepo asegura que de una charla en profundidad puede sacarse una gran novela: "Todo periodismo tiende a ser literario y aunque no sea antagónico yo me quedo con la faceta de periodista. Mientras el escritor tiene la obligación de saber, el periodista tiene el derecho de preguntar y sólo preguntando se sabe qué motivos movieron a una persona a hacer lo que hizo".

 

Laura Restrepo expone los crímenes o pecados, juzgarlos se lo deja a los lectores.

 

¿Por qué se basa en la moral católica para hablar del pecado?


La mirada religiosa sólo está en el título. Pongo a mis personajes a actuar, pero no para juzgarlos sino para invitar al lector a que se ponga en sus zapatos. La novela parte de la premisa de que la línea entre el bien y el mal es difusa y de que pese a que la moral cristiana se ha colapsado, su extinción no se ha acompañado por la construcción de una ética cívica.

 

¿Se basa en su faceta de periodista para contar sus novelas?


En algunos casos. Por ejemplo, en Pecado hay un personaje que es "Emma la descuartizadora", una chica a la que entrevisté hace muchos años en una cárcel en Colombia. Ella asesinó y descuartizó a su pareja. Como narradora necesitaba que alguien me contara los entresijos de su historia para poder saber los motivos que la llevaron a cometer el crimen.

 

 ¿Necesita del periodismo para hacer ficción?  


No veo un clara diferencia entre periodismo y literatura. Uno puede escribir las dos cosas muy bien o muy mal, en profundidad o superficialmente. Creo que la ficción es válida y con ella se pueden hacer construcciones coherentes, pero hay una cosa difícil de inventar y son los motivos que ha tenido la gente para hacer lo que hace; sólo con una buena entrevista se puede llegar a saber un poco más qué razones mueven a las personas a hacer lo que hacen y no digo que siempre se sepan, algunas veces, ni las personas saben muy bien por qué cometieron un crimen.

 

¿Prefiere ser periodista o escritora?


Creo que todo periodismo tiende a ser literario. Personalmente, el hecho de poder preguntarle a la gente sigue siendo muy importante. Pienso que mientras el escritor tiene la obligación de saber el periodista tiene el derecho de preguntar que es la actitud que prefiero.

 

¿Qué pecados cree que son imperdonables?


Todo depende de las circunstancias. Si no hay criterios éticos fuertes es difícil perdonar, pero puedo decir que la falta de solidaridad es el pecado que más se hace común hoy en día.

 

¿Cree en el perdón como hecho moral?


Lo creo como un proceso de entendimiento. Experiencias como los procesos de paz que se han llevado a cabo en Colombia me llevan a pensar esto. Yo fui negociadora del proceso de paz del M-19 (guerrilla colombiana desmilitarizada en 1990) y esa experiencia me ha llevado pensar que cualquier circunstancia es susceptible de pensarse en grises.

 

¿Es usted religiosa?


No, pero creo que los 10 mandamientos son razonablemente aplicables, aunque quitaría todos los pecados relacionados con la sexualidad.

 

¿Qué libro le resulta fundamental como escritora?


La Ilíada.

 

¿Cuál es el libro más difícil que ha leído? ¿Por qué?


Lolita (Vladimir Nabokov), me costaba abrirme a entender la lógica de la relación entre el adulto y la niña. Considero que es un gran libro.

 

¿Qué libro dejó a medias?


Muy pocos, quizás ninguno. Empiezo y termino todo lo que leo, no porque me parezcan buenos sino por manías del oficio. Hemingway decía que aprendía más de un torero malo que de uno bueno, a mí me pasa lo mismo con los escritores.

 

¿Qué libro considera que es un verdadero reto?


Todos los que siendo novelas hablan desde la boca de grandes personajes de la Historia, por ejemplo, Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar o El Evangelio según Jesucristo de José Saramago.

 

¿Qué libro está leyendo?


Acabo de terminar El Reino de Emmanuel Carrère y seguí con el autor, justo el epígrafe de Pecado lo tomé de su libro El adversario que dice textualmente: "escribir esta historia sólo podía ser un crimen o una plegaria".

 

¿Cómo diferencia una buena y una mala novela?


Si partimos de la premisa de que la ficción es mentira, una mala novela no te la crees y una buena sí te la crees y te afecta. 

 

 

29 de marzo de 2016

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