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Benjamín Prado

POESÍA IBEROAMERICANA

Benjamín Prado: «La ropa que mejor me sienta son las camisas de once varas»

El escritor español habla sobre su idolatría por Bob Dylan y su amistad con Joaquín Sabina a quienes les ha dedicado más de un poema

Vivian Murcia G.

@vivimur83 / @elportalvoz

Lleva gafas de sol. Sólo se las quita cuando hace un día lluvioso o cuando sale en la televisión. En eso se parece a su ídolo: Bob Dylan, a quien admira por sus letras, su Nobel de Literatura, su Pulitzer, su Oscar...

 

La música y la poesía tienen la misma base: el ritmo. Benjamín Prado (Madrid, 1961) tiene buen ritmo. Su Acuerdo Verbal. Poesía completa publicada por Visor lo demuestra. Se deja leer de un tirón, no cansa, no es barroca, es poesía, sí, cantada.

 

La música se le da bien, por lo menos escribirla. Por eso escribió un disco con Joaquín Sabina, su amigo, mejor dicho «su hermano», como él lo llama.

 

La poesía es un arte difícil, las palabras se juntan, suenan y deben decir muchas cosas aunque no llenen renglones, como decía Leonard Cohen. La poesía es como una canción que resuena en ese algo humano que hace que al leerla (o escucharla) nos pongamos tristes o felices.

 

Prado hace poesía desde hace más de 30 años, también escribe novelas que mezclan Historia, las canciones las dedica a la amistad y, cómo no, al amor y entre medias sale en platós de televisión para hablar de política y actualidad. Él dice que no, pero, también, es un rock star.  

 

Pregunta: Terrorista es un poema que me inquieta.

«(...) Ya se acercan las llamas.
Ya cae la lluvia.
Ya sale la verdad de entre mis manos.

Ha llegado el momento.

Dios elije a sus mártires
como el puñal a sus asesinos».

¿Por qué hacerle un poema a un terrorista?

Respuesta: No «a» un terrorista, sino «sobre» el terrorismo; y por la misma razón que se escribe sobre cualquier otra cosa: para buscar explicaciones. A la hora de hacer un poema, describir no basta, y opinar, tampoco; hay que habitarlo, intentar explicar las cosas de dentro a fuera. Aquí la cuestión no era lo que yo piense del terrorismo, que eso resulta obvio, sino tratar de adivinar qué puede haber en la cabeza de quien lleva un cinturón de explosivos en la cintura. En realidad, ese poema habla del fanatismo y de la hipocresía de los que mandan a otros a la muerte prometiéndoles el paraíso, mientras ellos viven para conquistar la tierra. La religión es una droga poderosa y los que trafican con ella suelen volverse poderosos y desalmados.

 

Pregunta: ¿Le inquieta la dimensión humana de un terrorista?

Respuesta: Me inquieta todo y la ropa que mejor me sienta son las camisas de once varas. El reto es escribir sobre lo que no suele ser un tema literario tan habitual como lo son otros.

 

Pregunta: Quiero preguntarle por dos tipos de terrorismo que usted ha vivido, por lo menos, como espectador: el terrorismo de ETA y el terrorismo yihadista. Además de los asesinatos, ¿hay algo en común entre estos grupos terroristas?

Respuesta: No hay terroristas buenos y malos, como no hay países en los que la pena de muerte, por ejemplo, sea tolerable y otros en los que no lo sea, tal y como parecen defender algunos. Me da igual la bandera o el libro sagrado que lleve el asesino en la mano. La poesía es vida, la tarea del poeta es celebrarla, defenderla y también, como decía una de mis autoras favoritas, Ingeborg Bachmann, no negar el dolos.

 

Pregunta: ¿Cómo vivió y cómo recuerda la época de ETA? ¿Cómo le marcó en su vida y en su carrera?

Respuesta: En mi carrera, de ningún modo. En mi vida, igual que a cualquier persona de este país. A algún familiar mío de Bilbao le costó años pagar el impuesto revolucionario, como lo llamaban, y escuchar a los pistoleros, mientras cobraban su mordida, preguntarle qué tal le iba a sus hijos en el colegio.

 

Pregunta: ¿Cree en el perdón para los crímenes cometidos por terroristas?

Respuesta: Creo en el cumplimiento de sus penas, de acuerdo al Código Penal vigente cuando fueron condenados. «Un juez no tiene que hacer justicia, sólo tiene que aplicar la ley», se dice.

 

Pregunta: ¿Por qué parece que la poesía es más punzante que la prosa?

Respuesta: No lo creo, la verdad es que nunca he sentido la necesidad de cambiar de elemento al pasar de una a la otra, no hago nada específico, más allá de lo puramente técnico, y trato de dejar mi sello en ambas. El poema tiene a su favor que es más abarcable, más fácil de memorizar también. 

 

Pregunta: La poesía, no es poesía porque no llene todos los renglones, como decía Leonard Cohen. ¿La poesía es el camino más próximo para hablar de la verdad humana?

Respuesta: Puede que sí. Poesía y verdad, se llaman las memorias de Goethe. Aunque la tarea del poeta es lograr que sus poemas no dependan del color del cristal con que se los mire. ¿Por qué? Por su capacidad para decir mucho con pocas palabras, para hacer de espejo y radiografía a la vez, y para elaborar arquetipos, hacer resúmenes, contar la historia del que la lee.

 

 

Pregunta:

«Porque existe Bob Dylan

hay fruta y hay leones

Porque existe Bob Dylan

hay silencio y mercurio

Porque existe Bob Dylan

hay antes y hay después.

Yo nunca he estado solo

porque existe Bob Dylan».

¿Qué quedaría de usted si no existiese Bob Dylan? ¿Qué quedará de usted cuando se muera Bob Dylan?

Respuesta:  Bob Dylan no puede morir, no está a su alcance. Es mi héroe. Desconfío de la gente que no tiene héroes.

 

Pregunta:

«Que tu poema sepa algo que ignoras;

que no te necesite; que encuentre al mismo tiempo

lo que nadie soñaba y lo que buscan todos;

que cuando ya no estés

oculte que te has ido,

se haga pasar por ti».

¿Qué ha descubierto usted sobre sí mismo escribiendo poesía,  que es, para mí, lo más cercano a un diálogo y juicio interior?

Respuesta: A mí. Me he descubierto a mí. Cuando le preguntaron a Saul Bellow qué sentía al haber ganado el premio Nobel, respondió: "No lo sé, aún no escribí sobre ello." Es imposible explicarlo mejor. Cuando le preguntaron a Marguerite Duras por qué escribía, respondió que "para descubrir lo que escribiría si escribiese". Eso, tampoco se puede mejorar.

 

Pregunta: ¿Qué dirán los poemas de usted cuando se muera?

Respuesta: Me interesa más lo que digan de quienes los lean. Si se quedan callados, será que no tenían nada que decir. No creo que lo hagan.

 

Pregunta:

 «No escribas si lo puedes hacer como cualquiera

pero no como tú;

si al repetir

lo que dijeron otros

no dices otra cosa;

si en tus libros no se oyen los libros que leíste,

como en un apellido

se escucha galopar

a los antepasados».

¿A qué antepasados literarios le gusta escuchar galopar cada vez que escribe?

Respuesta: Mi familia es larga, y cada vez crece un poco más. De uno u otro modo, tengo lazos de sangre con cada uno de los libros de mi biblioteca.

«Bob Dylan no puede morir, no está a su alcance. Es mi héroe. Desconfío de la gente que no tiene héroes»

Pregunta:

«Hablemos sin cuchillos en las manos

Hablemos sin quemarnos las banderas

Con razones, sin sangre en las aceras

Con libertad, sin ira, como hermanos

Hablemos de palabras, no de idiomas

Digamos "te respeto", "no te vayas"».

Dígame, ¿cree que España ha fallado en su narrativa de país plural para que hoy estemos viviendo un procés que busca la independencia? ¿Qué ha fallado en ese 'hablemos, parlem'?

Respuesta: Esa canción responde por mí: no se puede hablar con discursos, hay que sentarse, conversar y tratar de entender. Para mí, el nacionalismo, sea de la clase que sea, es una astilla de edad media clavada en el siglo XXI.

 

Pregunta:

« (...) Tú ya me entiendes: sabes que esta guerra es mentira,
que no habrá derrotados,
que nadie va a caer:
sólo quiero vencerte
y después compartir mi victoria contigo».

¿Cuál es una de las grandes derrotas que ha tenido en su vida? ¿Cuál es una de las grandes victorias que ha tenido en su vida?

Respuesta: Derrotas, victorias... Eso cuando jugaba al balonmano... Lo malo han sido las pérdidas: familia, amigos... Eso es un cuchillo en la espalda.

 

Pregunta:

«Aprende a no querer a los que no te quieran
y elige bien a qué le tendrás miedo:
no habrá sombra que oculte lo que tú temas ver».

¿A qué le teme usted Benjamín?

Respuesta: Imagino que a lo mismo que cualquiera: la muerte y el dolor propio o de los nuestros, el abandono, la tristeza...

 

Pregunta:

«Se escribe peleando cada verso, cada coma, cada rima, siendo capaz de estar hasta las seis de la mañana buscando una palabra. Esto es bonito, ver como una persona como Joaquín no ha querido dar un paso hacia un sitio en el que ya hubiera estado. No creo que mucha gente pueda poner tanta fe en la poesía como él».

¿Qué es lo más bonito que le ha dejado esta larga amistad con Joaquín Sabina?

Respuesta: Es mi hermano, con él no hay minuto inservible. Es generoso, leal con sus amigos. Es divertido, le gusta reírse y hacer reír. Todo eso, entre oras cosas.

 

Pregunta:

«Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre
que no pueda
permitirse un pasado».

¿Qué se permitiría ser o revivir de su pasado?

Respuesta: Otra tarde con mi madre, con Rafael Alberti, con Ángel González...

 

Pregunta: Usted también es comentarista político, analiza la actualidad. ¿No cree que es tarde para que Europa enmiende el error humano que ha cometido con los refugiados que sé que son parte de sus preocupaciones?

Respuesta: Nunca es tarde. Esta Europa es una negación de sí misma. Pasará, iremos a mejor, seguro.

Contacto: vivian.murcia@ibe.tv

 

 

25 de mayo de 2018


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