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Guillermo Arriaga

ENTREVISTA

Guillermo Arriaga: «Mis películas están impregnadas de novela y no a la inversa»

El escritor y productor de cine visita Latinoamérica promocionando su última novela: 'El Salvaje'

Vivian Murcia G. / El PortalVoz

@vivimur83 / @elportalvoz

A Guillermo Arriaga (Ciudad de México, 1958) le molesta que lo llamen guionista. Considera que ese calificativo rebaja el trabajo de un escritor a una «simple guía» y no al reconocimiento de una obra. «El cine es el único arte donde el autor original no es considerado autor de la obra», señala. Arriaga no comulga con la frase hecha al presentar una «película del director X», para él, un film es un producto conjunto en el que el mérito del escritor es tan valioso como el de un director.

 

Arriaga es el escritor de películas como Amores perros, Los tres entierros de Melquiades Estrada y dirigió The burning plain. Sus raíces profesionales nacieron en la narrativa a la que ha vuelto con su nueva novela El Salvaje (Alfaguara). Recientemente la presentó en Colombia para seguir una gira por Latinoamérica.

 

¿En su libro está la idea de que la sociedad es capaz de hacernos salvajes? ¿No hay ley moral que valga?

No, no trato de hacer resaltar esa idea y tampoco la creo. Pienso que, por el contrario, es la sociedad la que trata de arrebatarnos hasta la última brizna de naturaleza y al hacerlo nos voltea en contra de nosotros mismos.

 

En una crítica publicada en el diario 'El País' se menciona  que, en su libro, hay un protagonista que juzga entre buenos y malos. Creo que nunca antes, como ahora, somos conscientes de la imposibilidad de hacer juicios morales tajantes. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Estoy en desacuerdo con esta valoración. Él no juzga si son buenos o malos. Él juzga a quienes asesinaron a su hermano y a las autoridades corruptas con quienes se coludieron. La negociación del protagonista con uno de estos personajes habla de que el juicio no es contundente, sino que toma en cuenta diversas circunstancias sociales, familiares e incluso políticas.

 

En el libro hay diferentes tramas, al mejor estilo de sus guiones cinematográficos. Sin embargo, algunas críticas aseguran que ese es el punto débil de su libro. ¿Por qué acude a varias tramas en su libro? ¿Es una herencia netamente del audiovisual?

Este libro no tiene una herencia audiovisual en ninguna de sus páginas. No olvides que empecé como novelista, no como escritor de cine, así que más bien las películas que he escrito están impregnadas de estructuras de novela y no a la inversa. No creo tampoco que las tramas alternas sean un punto débil del libro. Es una apuesta y ya, apuesta que he venido haciendo desde mi primer libro Retorno 201 que escribí entre los 23 y los 28 años de edad. Algunos escritores como Santiago Gamboa, Santiago Roncagliolo o Fernando Gómez Echeverri  han valorado y recomendado la novela y las reediciones que  El Salvaje lleva tanto en México como en España hablan de que tampoco a los lectores les ha parecido un punto débil. En lo personal, prefiero apostar y en todo caso, fallar, que mantenerme en una zona de confort narrativa. Y para concluir, no escribo novelas de manera «cinematográfica».

 

También se menciona que hay una sensación al leer el libro de que el escritor hace todo lo posible porque el personaje no caiga mal. ¿Le gusta que la gente empatice con sus personajes?

No creo hacer todo lo posible porque el personaje no caiga mal. Es más, si algo he hecho a lo largo de mi obra son personajes con los cuales es difícil que la gente empatice: Feliciano Velasco en Escuadrón Guillotina, El Gitano en Un dulce olor a muerte, Manuel en El búfalo de la noche, Octavio y el Chivo en Amores Perros, Silvia en The burning plain. Lo que deseo es contar una historia con los subidas y bajadas, con las contradicciones y paradojas, de los seres humanos que las protagonizan.

 


¿Por qué rechaza que lo llamen guionista?

La palabra «guión» es despectiva. Es considerar que el trabajo de un escritor es simplemente una «guía» y no una obra. Antes se le llamaba “libro cinematográfico” (basta ver los créditos en películas de los cincuenta). En inglés es Screenplay, una obra para la pantalla y eso debe ser considerada. El cine es el único arte donde el autor original no es considerado autor de la obra.

 

Su relación con los animales, como el protagonista de la novela, es muy intensa, pero, además, usted es cazador. ¿Por qué le gusta? ¿Qué respeto (hacia los animales) encuentra en la caza?

La caza brinda una sensación de pertenencia a la naturaleza, de que eres parte de la misma y no un ente ajeno. Además es una antídoto contra la alienación. No cerramos círculos, la cacería permite cerrar círculos. La gente no sabe de dónde viene su comida, ni qué procesos se utilizan para llevarla hasta la mesa (de hecho tampoco sabemos cómo funciona un celular, ni un avión). Yo sé donde duerme el animal que cazo, a qué horas está activo, como le afectan los ciclos lunares o las temporadas, qué come, dónde come, en qué fechas se reproduce. Y, muy importante, cazo animales en libertad, capaces de huir, no criados y masacrados en corrales, ni con una vida apretujada y miserable. Sólo cazo con arco y flecha, lo cual torna el acto de cazar más complejo y me integra más a la naturaleza.

 

Por cierto, quien lea la novela verá un profundísimo amor y respeto por los animales.

«El cine es el único arte donde el autor original no es considerado autor de la obra»

La ciudad no deja de ser un lugar hostil, al igual que la naturaleza. ¿En qué momento las poblaciones urbanas (también las rurales) de México se convirtieron en los lugares temerarios de hoy?

Cualquiera que esté en contacto con la naturaleza sabrá que el territorio es un elemento fundamental de la vida de los animales y que rebasar espacios vitales provoca inevitablemente conflictos. Eso en cuanto la violencia que una urbe puede generar en sí misma.

 

México y Colombia han sufrido por culpa de una estrategia fallida: la lucha contra el narco. Creo que las drogas deben ser legalizadas ya e implementar estrategias distintas que contemplen el consumo como un problema de salud y no un problema de seguridad.

 

La crueldad, la realidad sin espejismos parece ser que es una de sus preocupaciones. Pero la sociedad va por otro lado, o eso parece: se leen historias de amor feliz, se va al cine a divertirse, se vende autoayuda y se publican en Facebook selfies de las vacaciones... ¿Qué le despierta esa sociedad de hoy?

Me parece, como decía Bakunin, que no se puede ser libre si los demás no lo son. No hay mayor crueldad en una sociedad que la falta de oportunidades, la miseria, el hambre de grandes sectores. No quiero arrebatarle a nadie su felicidad, ni sus selfies, ni sus autoayudas. Deseo que todos en una sociedad tengan esa opción y no sólo un mínimo porcentaje.

 

¿Se siente más cercano a un retrato de la violencia tipo Lars von Trier o a Tarantino? 

A ambos los respeto mucho. Tarantino incluso es mi amigo y me parece un tipo de una gran brillantez y talento. Pero ellos abordan la violencia de una manera personal, distinta a como puedo abordarla yo u otros escritores latinoamericanos.

 

¿Qué película haría con la realidad de México de ahora? 

Por ahora escribí El Salvaje, que aunque se sitúa a finales de la década de los sesenta, es un reflejo de lo que aún sucede en México hoy.

 

Recomiende un libro.

Trilogía Sucia de la Habana de Pedro Juan Gutiérrez. Porque es un libro que salpica humanidad. Pedro Juan es un gran narrador y su obra nos permite ahondar en la condición humana como pocos. Recomiendo también un gran cuento colombiano Espuma y nada más de Hernando Téllez. Ese cuento ha influido enormemente en mi carrera literaria.

 

Recomiende una película.

Recomendaré una película muy poco conocida Atarnajaut o Fast Runner, una película hecha por inuits en lengua inuktitut sobre una leyenda nativa. Es Shakespeare en las pradera heladas del ártico. 

Contacto: vivian.murcia@programateib.org

 

 

13 de septiembre de 2017

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