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Periodismo cultural

PERIODISMO

¿Para quiénes escriben los periodistas culturales?

Profesionales de la información cultural reflexionan sobre su oficio y la manera cómo llegan al público

Vivian Murcia G. / El PortalVoz

@vivimur83 / @elportalvoz

Gabriel García Márquez decía: «El periodismo perdió el mundo, luego hay que reinventar el mundo». Esa frase la dijo desde la visión de un periodismo que cumpliera con sus principios. La constatación de datos, el reporterismo exhaustivo, la precisión en el lenguaje, son algunos de los ideales de este oficio. Basta leer Relato de un náufrago, para constatar que García Márquez ofreció un periodismo detallado y bien contado al mismo tiempo. «Pero el periodismo se alejó de la gente. Ahora, no hay que reinventar el mundo, lo que hay que reinventar es el periodismo», aseguró Omar Rincón, periodista y director del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de Los Andes (Colombia), en una conferencia en la misma universidad. 

 

«El periodismo cultural es uno de los que requieren un cambio. Con la pretensión de estar en las élites no quiere estar en lo popular. El problema es que el periodismo pertenece a lo popular, comunica a la gente y, como tal, debe estar contado para la gente», comentó Rincón.

 

Basta recordar que el periodista es aquel que toma la complejidad y la simplifica para entender por qué el periodismo cultural, muchas veces, se aleja de la gente. «Pareciera que entre más teorías cite, entre más palabras difíciles use y cuanto más intelectual parezca, más inteligente es el periodista. Error, la inteligencia está en contar a la gente la complejidad de las artes de la manera más atractiva y clara posible», aseguró Rincón.

 

Esa manera «atractiva» de contar la cultura, a la que alude Rincón, entiende que la cultura pasa por lo popular, por lo que entretiene a la gente. «El entretenimiento entendido como cultura emocional, es decir, aquello que toca a la gente, que la mueve y la hace debatir», sostiene Rincón.

 

Rincón critica el concepto del periodista cultural como aquel que se considera un gatekeeper, es decir, el que se cree poseedor de la información y se autoencarga de seleccionar lo que, según su criterio, vale la pena. «Gente que opine con deseos de intelectual en los medios hay mucha. El periodismo cultural tiene que ver más con el Tastemaker (un concepto del teórico de la comunicación y periodista francés Frédéric Martel). El periodista cultural debe saber indicar a qué sabe una obra de arte, cómo es el gusto que deja esa película. El periodista cultural es un degustador de la cultura».

 

A la hora de comunicar, según Rincón, el periodista cultural debe apostar por la inteligencia del lector. «Cuando un periodista se queja de que la gente sólo quiere basura cultural, la basura cultural es él que no tiene la inteligencia para hablarle a la gente. No intentemos que la gente sea tan culta como, supuestamente, somos nosotros. Tenemos que saber ponernos en el punto de lo popular para que la gente se acerque a una obra», aseguró Rincón.

 

«Una sociedad como la colombiana se conoce más a sí misma a través de la narconovela, por ejemplo, que a través de los noticieros. Es en la narración popular donde están los problemas de la gente, sus realidades. Lo que puede hacer un periodista cultural es ofrecer criterios de interpretación para que la gente lea esa novela o serie de televisión con mayor criterio» aseguró Rincón, quien añadió: «No olvidemos que el arte problematiza, inquieta, hace sentir incómodo y eso mismo es lo que está haciendo esa novela o serie de televisión a través de personajes con ambigüedades morales que también tiene la gente, por eso se siente identificada».

 

Que las sociedades no pueden quedarse en las telenovelas o en los libros de superación personal es una obviedad. Rincón propone: «nuestra labor no es criticar el consumo de la gente sino aumentar sus posibilidades de consumo. Esto es, debemos hablarle a la gente del arte de manera que pueda entenderlo, relacionándolo con su realidad, haciéndolo más popular. El mismo García Márquez decía que él no sólo no podía ser nadie sin la cultura popular sino que, además, él era parte de la cultura popular», comentó Rincón.

 

¿Cómo se está comunicando la cultura en los medios de comunicación? es la pregunta a partir de la cual diferentes periodistas culturales reflexionan sobre su oficio y la manera como llegan al público.

 

Luis Martínez, crítico de cine del diario 'El Mundo'.

¿Cómo se aborda la cultura en 'El Mundo'? 

Ha habido un esfuerzo por prestar más atención a otros fenómenos culturales que no sean los de siempre, es decir, de prestar más atención a fenómenos que tengan que ver con la cultura pop, con la cultura de masas pero, en realidad, ha sido un cambio mínimo. Creo que, en general, en todos los periódicos, la idea de la cultura es demasiado anquilosada en el sentido de que nos movemos por unas reglas. En los periódicos siempre se quiere jugar sobre seguro y esto es un problema porque se habla sólo de los nombres conocidos. Ahí se pierde el ámbito de la realidad porque muchas de las cosas más importantes pasan por nombres menos conocidos. Lo que tendría que hacer un periódico es prestar más atención a los nuevos creadores.

 

¿Cuándo la cultura se vuelve politiqueo?

Cuando es utilizada. Cuando se convierte en una industria cultural, es decir, cuando hace falta justificar la cultura en términos de su aportación, por ejemplo, al Producto Interior Bruto. Cuando se habla de la Cultura sólo como el valor (económico) que da a una sociedad. El valor de la cultura en la sociedad está en sí misma, en el hecho de que existe. La cultura es una herramienta que la sociedad ilustrada usa para analizarse, para criticarse, para ver sus vergüenzas e incluso para negarse.

 

Pero cuando se trabaja en un periódico y se tiene la presión de vender ejemplares también habrá politiqueo y dictadura del clic...

También lo hay, por supuesto. La ventaja que tiene la cultura en contra de otras secciones del periódico es que es la sección menos valorada. Primero está la Política nacional, luego la Política internacional, luego la Economía y la Cultura siempre es como un agregado, vive como un adorno. Eso que molesta, porque uno quiere que se le tenga en cuenta y, además, estoy convencido de que la cultura es la parte más importante de una sociedad, tiene su parte positiva porque puedes ejercerla con relativa tranquilidad y relativa libertad.

 

Winston Manrique, director de 'WMagazín'.

¿Qué críticas haría a la comunicación cultural en los medios?

Yo creo que puede haber un problema general de los medios de comunicación. Por un lado, hay que decir que la información cultural en España es mucho mejor que la información cultural en América Latina, porque allí prima el espectáculo.

 

En cuanto a España, creo que la información suele ir más por lo previsible, que no significa que lo previsible no se tenga que contar, si hay, por ejemplo, una exposición importante en el Museo del Prado o un libro de un escritor importante hay que contarlo. Pero creo que nos falta apostar más por esa cultura que, en teoría, está en la periferia, pero que es tan importante, o más, que la cultura central. Lo que pasa es que a los grandes medios les suele dar un poco de miedo apostar por eso y van más a lo fijo.

 

Creo que el valor del suplemento que dirijo, por ejemplo, es que cuenta más allá de lo obvio. También hay que saber que, actualmente, los periódicos no tienen el número de periodistas suficiente para que se aborden más temas y los que hay están atornillados a una mesa editando, pero los periodistas carecen, sobre todo, de tiempo necesario para pensar. El periodismo requiere tiempo para elegir y ver qué tema haces, cómo lo enfocas y cómo lo escribes.

 

¿Cree que el periodismo sirve para educar?

Pienso que el periodismo, además de informar, debería ayudarnos a los ciudadanos a formarnos, a ser mejores ciudadanos.

 

¿Educar a través de lo que a la gente le gusta, es decir, aquello que es popular?

Es un poco de todo. Si todos hablamos únicamente de los carnavales estamos perdidos. Si todo nos ponemos a leer sólo a Paulo Coelho ¿a dónde vamos a llegar? La cultura hay que mostrarla más amena pero no porque sea amena sino porque los tiempos cambian, las formas de contar son distintas. Esto no quiere decir que con estas nuevas formas de contar baje la calidad del texto (información). Yo no hago crítica literaria, por ejemplo, pero hago entrevistas que es una manera más amable y sutil de presentar a un escritor que considero que vale la pena.

 

¿Cómo representan los medios españoles a América Latina en materia de cultura?

Yo creo que el primer mundo todavía siguen viendo a América Latina con cierta deferencia. América Latina, con sus problemas de guerra y de pobreza, es mirada con cierta conmiseración. Pienso que no tienen que mirarnos así. Deberían mirarnos de tú a tú, en materia cultural más. No hay nada peor que te traten con cierta conmiseración, como si yo fuera tarado o porque soy pobre o negro soy menos. Creo que el trato de igual a igual lo agradecen más las dos partes.

 

¿Se mira con exotismo el trabajo cultural de Latinoamérica en España?

No, para nada. Se mira con admiración hacia la creatividad. Europa, en el mundo moderno, ha recorrido unos caminos que quizás por una comodidad de los tiempos la hace más tranquila, más sosegada y menos arriesgada. Los latinoamericanos han tenido que moverse, tienen menos pudor al arriesgar y en las artes, en general, arriesgan más.

 

Las literaturas más interesantes, en todos los idiomas, están viniendo de las excolonias porque provienen de un mundo donde los escritores han chocado con la tierra de origen, con los extranjeros, con los criollos y, al mismo tiempo, tienen ganas de estar en el mundo. Esto ha enriquecido a la literatura latinoamericana.

Revuelta: «Yo creo que se han perdido muchas cosas por el camino en los últimos años, como el saber comunicarse con la gente. El gran problema es que la prensa se ha visto a sí misma como intelectual»

Silvia Viñas, productora y editora de Radio Ambulante.

¿Cómo se cuenta la cultura en Radio Ambulante?

De una manera indirecta. Nosotros contamos historias y, a veces, esas historias tienen que ver con cultura, tanto cultura popular como las bellas artes. Por ejemplo, hemos hecho un programa sobre una tribu urbana de los años ochenta y noventa que escuchaban y hacían música rock en inglés en Cuba, donde estaba prohibido. La historia es sobre cómo un grupo trató de abrirse un espacio para poder hacer su música. Por ejemplo, los miembros de la banda se autoinyectaban VIH para poder entrar a sanatorios, donde recibían comida y cuidados, y donde eran libres para tocar su música.

 

Este es un ejemplo de cómo la cultura cabe dentro de una historia, que es lo que nosotros contamos.

 

¿Haría una crítica a la noticia de registro?

Yo creo que es necesario tener de todo, pero los periodistas podemos meter la cultura de tal manera que no le digamos a la gente esto es cultura. Algo aún peor es presentar a la cultura como una cátedra.

 

¿Los periodistas culturales están para educar a la gente?

Nuestra responsabilidad es informar. Creo que el periodismo debe informar y debe dejar que la gente saque sus propias conclusiones.

 

¿Los grandes diarios nos están dictando qué es cultura?

Sí, por ejemplo, hay muchos libros que no salen en los grandes medios y que, por eso, nadie conoce. Si el periodismo sólo cubre a Javier Marías, por ejemplo, pues yo no conoceré a otros autores. Me tengo que ir a blogs y a otras fuentes. En ese sentido, los blogs son muy positivos en tanto que hablan de cosas desconocidas, innovadoras.

 

¿La cultura popular se ve reflejada en los medios?

No. Creo que el valor que da, por ejemplo, Radio Ambulante (que se emite por NPR, radio pública estadounidense), es que la gente latinoamericana que vive en Estados Unidos se siente identificada con las historias populares que contamos porque los latinoamericanos nos parecemos todos en cierta medida.

 

Laura Revuelta, redactora jefe de 'ABC Cultural'. (Suplemento cultural del diario 'ABC').  

Usted que trabaja en un periódico monárquico, ¿Cómo comunicar la cultura y escapar a la ideología?

Efectivamente es un periódico monárquico, relativamente conservador, pero es cierto que en el campo de la cultura las puertas están más abiertas. Es un periódico que, con más de cien años de historia, curiosamente, ha apostado por la cultura de vanguardia. Cuando se fundó tuvo dentro de sus colaboradores a Juan Gris, lo que indica que en el ámbito de la cultura han escrito personas tanto de izquierdas como de derechas. La cultura ha estado al margen de la política.

 

¿Qué problemas resaltaría de la comunicación cultural en España?

Yo creo que hay un problema de todos los medios de comunicación que es seguir demasiado las agendas. La agenda debe estar sopesada con la búsqueda de temas nuevos más allá del trabajo del día a día. En mi trabajo, me siento como una antena, es decir, voy observando nuevos temas. No me gusta cuando la información cultural mira demasiado al pasado, a mí me interesa lo que se hace en nuestro tiempo y contarlo. Contar nuestro tiempo es la esencia del periodismo.

 

¿Los periodismos están para educar?

Es complicado, yo soy gran defensora de la cultura popular, creo que uno de los errores de la cultura es haber vivido como la reina de Inglaterra, alejada de la gente. Tú, al final, con quien tienes que relacionarte es con la gente y verse como algo elevado no es el camino.

 

¿Cómo hace más popular su trabajo?

Yo creo que el periodismo tiene que ser comunicador. El problema del periodismo cultural es que el que lo hace confunde su trabajo con ser intelectual. Nosotros los periodistas no somos intelectuales, por mucho que tengamos un bagaje, nosotros somos comunicadores y tenemos que contar a la gente la materia prima con la que trabajamos. Creo que creernos intelectuales ha hecho mucho daño porque, en el fondo, es un problema de egocentrismo. Por ejemplo, creo que las series de televisión son un producto de tu tiempo y pensar que porque es un producto que lo siguen millones de personas es malo o es menos cultura es un error.

 

Un periódico español, ¿Cómo ve la cultura latinoamericana?

La verdad es que la veo con admiración porque en América Latina hay una relación, por ejemplo, con los escritores mucho más sana, más directa e interesada que la que vivimos en España. Ver cómo siguen a los escritores y los admiran es algo que aquí no se ve o se ha perdido.

 

¿Por qué se ha perdido?

Creo que la cultura se ha hecho muy antipática aquí, muy elitista. Quizá no ha habido el diálogo con la gente. Yo creo que se han perdido muchas cosas por el camino en los últimos años, como el saber comunicarse con la gente. El gran problema es que la prensa se ha visto a sí misma como intelectual.

Barrigós: «Creo que a los críticos hay que exigirles rigor y conocimiento, pero el periodista, el que cuenta las noticias, ha de saber el tema del que está hablando para informar sin afán pedagógico» 

Concha Barrigós, redactora jefe de Cultura, ocio y espectáculos. Agencia EFE en España.

¿Cómo se comunica la cultura en una agencia de noticias como EFE?

Siempre con la premisa de que ha de ser noticia y cuando son asuntos más reportajeados o son entrevistas tratamos de que los temas más áridos, más duros, que requieren un mayor esfuerzo del lector, siempre tengan un enganche, que hagan un guiño a lo que la mayor parte de los lectores pueda conocer. Si tienes que hablar con un ensayista de un tema que no es precisamente Juego de tronos pero si la gente puede encontrar en esta serie un elemento que le sirva para entender al ensayista, hacemos ese guiño.

 

¿Cómo ve el papel del periodista cultural como aquel que forma a los ciudadanos?

Imagino que se ve más en el sector de los críticos que en el de los periodistas. Creo que a los críticos hay que exigirles rigor y conocimiento y debe ser gente que sepa mucho de lo que está hablando, pero el periodista, el que cuenta las noticias, ha de saber el tema del que está hablando y si no lo conoce debe prepararse el tema, pero debe informar y acercar la información sin afán pedagógico.

 

¿El periodista debe ser un erudito?

Hay una cultura que corresponde a la industria cultural del entretenimiento, por un lado, y hay otra cultura que es más del esfuerzo, en la que está muy bien que haya gente que sepa mucho para que explique a aquel que le gusta pero conoce menos. Yo creo que cada lector se orienta hacia lo que busca. Así, los suplementos culturales tienen unos lectores, las páginas culturales de los diarios tienen otros, la web tienen otros y las redes otros.

 

Lo que sí puede hacer un periodista es sugerir, algo como «te gusta mucho este autor, pues este otro te va a gustar también». El periodista puede conectar temas y comunicarlos al público.

 

¿El periodismo está para educar en lo que es o no cultura?

No. Creo que el periódico no va a formar sino que tú tienes que venir formado de casa o, por lo menos, con una disposición al aprendizaje.  

 

Daniel Gascón, editor responsable de 'Letras Libres' en España.

¿Qué estrategias lleva a cabo 'Letras Libres' para vender ejemplares o no les interesa vender?

Claro que nos interesa que se vendan, pero también creo que hay una cierta tentación de los medios de pensar que van a seducir a gente a la que no van a seducir nunca y, así, puedes perder a los que estaban interesados en ti. Yo intento hacerlo lo mejor posible de la forma más atractiva posible sin caer demasiado en la frivolidad. 'Letras Libres', apuesta por comunicar las dos orillas de la lengua española (América y España), esa es nuestra idea. También me gusta que haya contactos entre generaciones muy diferentes y de personas que han estudiado diferentes disciplinas quienes dialogan y plantean un debate al lector.

 

¿Se guía por la agenda?

Lo que cambia mucho respecto a un medio diario es que tenemos el ritmo mensual que es más pausado. En la web lo que intentamos es responder a cosas más rápidas rescatando material que tenemos en nuestro archivo que es muy amplio. Sabemos que nosotros no damos la noticia, así que analizamos y buscamos otras miradas.

 

¿Es crítico de la información cultural que dan los medios en España?

Claro que soy crítico pero, al mismo, tiempo me parece que hay cosas que son muy buenas. Creo que es muy difícil hacerlo bien, es un terreno en el que estás muy cerca de la industria más que en otro tipo de periodismo. Las instituciones culturales también imponen una agenda, pero yo creo que hay grandes periodistas culturales en España.

 

¿Cree en el deber del periodista como educador del público?

Creo que en el periodismo hay una parte de eso, también depende del medio que hagas. A mí sí que me han formado y me siguen formando muchas revistas. Si haces información estás para informar, pero si publicas un ensayo sobre el pensamiento de Isaiah Berlin pues ahí, en cierta manera, estás formando. Para 'Letras Libres' están presentes las dos cosas, también porque tenemos un mes para hacerlo. Sin embargo, más que formar pienso que apostamos por intentar posibilitar una comunicación inteligente.

 

¿Cómo abordar el arte y el entretenimiento?

Yo creo que tienen que convivir, el perfil de 'Letras Libres' es de una cultura media alta, si se quiere, pero nosotros sacamos cosas de pop o de hip hop, por ejemplo, porque estamos pendientes de ir con los tiempos porque, así como pasó con el cine que antes no era un arte y ahora lo es, la cultura cambia. No hay que encerrarse en una sola postura porque lo popular ha modificado nuestra sentimentalidad, las músicas son un ejemplo.

 

María Luz Nóchez, periodista de Cultura del diario 'El Faro' de El Salvador.

¿Cómo se comunica la cultura en 'El Faro'?

La cultura siempre ha sido un eje de cobertura importante desde que 'El Faro' se fundó, hace 19 años. Nosotros presentamos la cultura intentando explicar procesos más que contando una noticia. Por ejemplo, este año el Museo de Bellas Artes presentó una de sus actividades que es la pasarela de modas. Dentro de la colección de vestidos de novia se presentaba una pasarela con un hombre en tacones en un país como El Salvador que es altamente homófobo y muy conservador. A partir de ese hecho noticioso explicamos un fenómeno social.

 

¿Cuál es la mayor dificultad para comunicar los hechos culturales en El Salvador?

Hay mucha gente que piensa que la cultura es o debe ser información light. 'El Faro' apuesta por abordar la cultura con el mismo rigor periodístico con el que se cubre un tema recurrente en nuestro país como la violencia, por ejemplo. En la mayoría de los medios, la cultura es el espectáculo de hecho hay medios con sección de espectáculos y se abre algún espacio para la cultura. 'El Faro' tiene la ventaja de que es digital por lo que no tenemos que llenar páginas, así nos preocupamos más por la calidad que es lo que la gente ha buscado en nosotros. 

Todas las entrevistas, excepto la del profesor Omar Rincón, fueron realizadas durante el Tercer Congreso de Periodismo Cultural. Organizado por la Fundación Santillana en Santander, España. 

elportalvoz@ateiamerica.com

 

 

4 de agosto de 2017


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