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Natalia Orozco, directora de El silencio de los fusiles

'EL SILENCIO DE LOS FUSILES': SOBRE LA PAZ EN COLOMBIA

Natalia Orozco: «Los periodistas también tenemos responsabilidad en la guerra»

La documentalista habla sobre por qué una de las entrevistas que hizo a un líder de las Farc fue censurada

Vivian Murcia G. / El PortalVoz

@vivimur83 / @elportalvoz

En 2008 se conoció que el máximo jefe de la guerrilla de las Farc, Pedro Antonio Marín Marín (alias Manuel Marulanda, alias Tirofijo) había muerto en la selva colombiana por causas naturales. Uno de sus sucesores fue Jorge Torres Victoria (alias Pablo Catatumbo). Cuando la mesa de negociación de la paz empezó a formarse en Oslo (Noruega), en 2012, Catatumbo fue nombrado como vocero oficial del grupo insurgente.

 

Las negociaciones se extendieron en La Habana (Cuba) hasta lograr la firma del Acuerdo de paz en 2016, tras el traspiés del referendo en el que la desaprobación por parte de los colombianos fue mayoritaria.

 

Durante más de cuatro años la periodista Natalia Orozco, estuvo realizando las entrevistas e investigaciones relacionadas con los diálogos que sostuvieron el gobierno y la guerrilla colombianos. Fue testigo de varios momentos que pusieron en «jaque» la mesa de conversaciones y, además, logró entrevistar a Catatumbo. Esta entrevista fue censurada por Caracol Televisión en su programa Los informantes. La directora de ese espacio, María Elvira Arango, decidió cortar partes de las respuestas del líder guerrillero, una decisión que Orozco no compartió y que la llevó a renunciar.

 

El 20 de julio, el día nacional de Colombia, se estrena en las salas de cine colombianas el documental dirigido por Natalia Orozco, El silencio de los fusiles, en el que la periodista refleja en detalle los momentos más difíciles del proceso de paz y en el que le abrió un espacio a Catatumbo para contar aquello que había molestado a María Elvira Arango.

 

La comisión de las Naciones Unidas contó siete mil fusiles entregados por las Farc como parte de su desmovilización. En 60 años de guerra, ¿no se pudo ganar a un bando que, supuestamente, tenía este número de armas?

Lo que demuestran los hechos es que después del gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), las Farc sufrieron un debilitamiento muy importante. En ese periodo le dieron de baja a sus principales comandantes bajo las órdenes del ministro de defensa, Juan Manuel Santos (actual presidente de Colombia).

 

Hay que entender que Colombia es un lugar donde la Nación es más grande que el Estado, hay lugares de Colombia donde el Estado no llega y donde se podrían esconder armas.

 

Entonces, ¿no sólo tienen siete mil fusiles?

Yo creo que ellos tienen unas caletas (escondites) de varias armas que han estado entregando y que deben terminar de entregar a finales de agosto. Hay que entender que muchas de las caletas fueron organizadas por comandantes que han sido dados de baja y que la identificación de los escondites de las armas está representando un reto para la misma guerrilla.

 

¿Usted ve netas intenciones de entregar todo el armamento?

Yo creo que nadie podría poner las manos en el fuego por una guerrilla que permaneció en la clandestinidad y cometió una guerra durante 60 años. Pero creo que una guerrilla que, actualmente, carece de inteligencia militar no escondería fusiles. Sería un costo demasiado alto para quienes quieren dar un paso hacia la vida política.

 

Su documental está coproducido por RCN (una cadena privada colombiana) y por arte (cadena pública francesa)  ¿Por qué recurrió a una ayuda privada en Colombia? ¿Fue una necesidad económica?

El gran reto que tuve al firmar un acuerdo con RCN fue estipular que, de la primera a la última palabra, la única persona que tenía injerencia sobre la línea editorial era yo y así se respetó. No quise solicitar fondos públicos porque son del gobierno y quería desligarme de los implicados en la mesa de negociación.

 

¿No hay en Colombia un modelo de televisión pública que le de garantías de objetividad?

Hay varios canales públicos y regionales que están haciendo un gran trabajo. Son canales que no se dedican a la información del proceso de paz porque abarcan temas generales, la paz incluida, pero no en exclusiva. Yo creo que hacer un canal específicamente destinado al proceso de paz sería una cosa absolutamente absurda. Ahora estamos en el proceso de implementación de paz que es la creación de un Estado-Nación que pasa por la cultura, la educación, la libertad religiosa, etcétera.

«Con las clases obreras explotadas y los campesinos desplazados por la explotación de recursos, en Colombia acabamos con las Farc hoy pero mañana podrán haber otros grupos insurgentes» 

¿Cuál es el papel de los empresarios como actores del conflicto?

Es gigante y es lo que yo planteo de principio a fin en el documental. Yo sé que las Farc hicieron cosas injustificables, como también lo hicieron los paramilitares y los militares, pero esta guerra no hubiera llegado a los niveles de degradación a los que llegó si el sector privado no hubiera financiado a guerrilleros o a paramilitares y si la elite y la clase media privilegiada, a la cual pertenezco, no hubiéramos sido tan indiferentes.

 

En esos 4 años que usted convivió y entrevistó a las Farc ¿tuvo evidencias de que los grupos empresariales les daban dinero?

No tengo las evidencias porque no he hecho esa investigación, pero se han hecho públicas algunas investigaciones que conectan a las empresas con la guerra. Es el caso del juicio que se hizo a la empresa estadounidense Chiquita Brands en el que se reveló que en la zona bananera de Colombia daba dinero a los paramilitares para que sus cultivos fuesen protegidos de las actuaciones de las Farc. Según las investigaciones que están en curso en la Fiscalía, los fondos, mayoritariamente, salían de las empresas privadas que pagaban para proteger sus tierras y sus privilegios.

 

¿Cuál es su lectura del premio Nobel de Paz otorgado a Juan Manuel Santos si, como se ha hecho público, era ministro de Defensa cuando se conoció el escándalo de los falsos positivos (ciudadanos asesinados a quienes lo militares hicieron pasar por guerrilleros)?

Que haya sido ministro de Defensa durante ese escándalo y que después, como presidente, haya empezado los diálogos de paz con las Farc, creo que son cosas que pasan en la guerra. No justifico la degradación de los métodos, pero en toda guerra lo que se busca es sentarse a negociar con un enemigo debilitado. Yo creo que la vinculación de Santos, en los falsos positivos, en el caso de ser cierta y comprobarse, es un hecho que la historia tendrá que juzgar. Para mí, el premio Nobel se lo tenían que haber dado a los hombres y mujeres que estuvieron sentados durante más de cinco años en las mesas de negociaciones con las Farc, son quienes se dejaron la piel en reuniones muy difíciles, hablo por ejemplo, de Humberto de La Calle Lombana.

 

¿Cree que las elites le abrirán paso a los guerrilleros y a los pobres colombianos?

Creo que será posible a muy largo plazo. Esa realidad que es fundamental para la paz en este país aún es remota. La clase privilegiada, los grandes grupos empresariales, no han entendido y les ha faltado visión para entender que contribuir a la equidad social es contribuir estratégicamente a sus propios intereses. Con las clases obreras explotadas y los campesinos desplazados por la explotación de recursos, en Colombia acabamos con las Farc hoy pero mañana podrán haber otros grupos que, con muchas razones, tratarán de organizarse y de volver a defenderse.

 

Usted dice que es un documental en primera persona, ¿Cómo le tocó a usted la guerra directamente?

Nunca fui víctima de la guerra, soy una privilegiada de Colombia y, por eso, decido narrar esta historia. No tengo el derecho de contar cómo los colombianos vivieron este proceso de paz, no puedo hablar por ocho millones de víctimas, lo más honesto que podía hacer era mostrar cómo vivía yo el proceso de paz. Lo que está detrás del documental es la búsqueda a mis respuestas ante los mensajes de una Colombia dividida entre quienes creemos en la justicia social, pero que advertimos la degradación de una reivindicación a través de las armas, y entre quienes se oponen.

 

En el documental usted cita a Kant. Este filósofo afirmaba en La paz perpetua que «de nada serviría trabajar en pro de un Estado conforme a leyes si no se ponen límites a la libertad salvaje de los Estados». ¿Qué limites se están poniendo al Estado en Colombia?

Nuestra Constitución de 1991 es muy progresista pero no se ha aplicado. Comparando los resultados a los que se llegaron en las negociaciones y el Tratado final de paz con las Farc, lo que se ratificó fue la Constitución. Lo que pasa es que Colombia está infectada hasta el tuétano de corrupción y esto hace que haya gobiernos locales arbitrarios en su ejercicio del poder, comunidades olvidadas, y una opinión pública informada principalmente por medios privados cuando lo que se necesita es formación ciudadana.

«Estoy segura que ni yo ni mis hijos alcanzarán a ver una Colombia libre de corrupción, ese siempre va a ser el motor de todos nuestros conflictos» 

¿Se están haciendo verdaderos procesos para que la política se limpie de la corrupción?

Sinceramente, paso por un momento particularmente pesimista. Acabo de acompañar a la entrega de armas en los departamentos de Antioquia y el Meta y veía esas regiones olvidadas y luego las contrastaba con los lujos de los dirigentes políticos en Bogotá. Creo que limpiar la política colombiana va a ser un proceso muy largo en el que la movilización ciudadana, que hoy apenas comienza a emerger, tendrá la clave. Estoy segura que ni yo ni mis hijos alcanzarán a ver una Colombia libre de corrupción, ese siempre va a ser el motor de todos nuestros conflictos.

 

Usted afirma que las Farc y el gobierno le lanzaban primicias o 'bombas informativas' y que las tenía que callar por no interferir en la negociación. Ahora, ¿las puede decir?

Cuando el país no sabía que Rodrigo Londoño Echeverri (alias Timoleón Jiménez, alias Timochenco) estaba en La Habana yo lo sabía; el país tampoco supo que dos o tres días antes de la primera firma de la paz, en La Habana, Timoleón Jiménez estuvo sin signos vitales durante mucho tiempo, prácticamente muerto, a él lo resucitaron para que se parara a firmar. Esto no se podía decir porque la guerrilla necesitaba sentir que tenía unos comandantes fuertes, sólidos y firmes para mantenerse cohesionada; también supe de ataques a familiares de los guerrilleros que pusieron en jaque el proceso de paz, momentos en que fuerzas oscuras llegaron a agredir físicamente a las familias de algunos de los negociadores.

 

¿Qué fuerzas oscuras? ¿Del gobierno?

La guerrilla nunca quiso decirme quiénes eran. Se trataba de supuestos civiles que golpearon a sus familiares, por ejemplo, le destrozaron las piernas a un familiar de una de las negociadoras y eso hizo que la guerrilla le pusiera una serie de exigencias al Gobierno. Decidí quedarme callada porque no tenía afán periodístico, no estaba allí por la primicia, y en ese momento esta información no aportaba nada a la construcción del país.

 

Usted tuvo diferencias con la periodista María Elvira Arango por su entrevista con Pablo Catatumbo ¿Qué pasó?

Después de 6 años de estar haciendo documentales me ofrecieron trabajar en el programa 'Los informantes' que dirige María Elvira Arango. Se trata de un programa de opinión y, para mí, ese género significa la posibilidad de expresarse libremente. En la entrevista a Pablo Catatumbo le pregunté por hechos muy difíciles como el secuestro y asesinato de los 11 diputados del Valle (2002-2007), el asesinato del ex ministro de Defensa, Gilberto Echeverri (2003) y del exgobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria (2003). El compromiso con Catatumbo era que sus respuestas no serían editadas para evitar que fueran descontextualizadas. Yo dejé mi pieza montada, pero un técnico del canal Caracol me llamó para avisarme que María Elvira Arango y Gonzalo Córdoba estaban editando mi pieza. Yo creo que los medios de comunicación eran muy tímidos en ese ejercicio, tan necesario, de darle la palabra al opositor.

 

¿Qué decía Catatumbo que sentó tan mal a Arango?

Le molestó la crítica sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en la guerra. Yo también creo que los periodistas y los medios de comunicación tenemos una responsabilidad en esta guerra. También sentó mal la crítica que hacía Catatumbo al rol de Álvaro Uribe y sus vínculos con grupos paramilitares, y también hubo discrepancias con unas afirmaciones respecto a la participación de los ricos en la guerra. Él decía que eran quienes se beneficiaban de la guerra. Me parecía que las opiniones de Catatumbo también tenían derecho a ser emitidas.

 

¿Catatumbo le reconoció la culpa por la muerte de los 11 diputados del Valle? 

Aceptó la responsabilidad como miembro del secretariado y fue la primera vez que Colombia escuchó decir a un guerrillero que prolongar el secuestro fue un error, además, fue la primera vez que el país vio a un guerrillero comenzar a reconocer los errores cometidos.

 

La entrevista, finalmente, fue divulgada completamente en la web del diario 'El Espectador'.

 

Un documental de dos horas para contar la guerra es imposible ¿Qué proyectos futuros tiene?

Lo mejor de lo que he grabado no está en este documental. Estoy en gran deuda con las víctimas porque el capítulo dedicado a éstas sólo dura 20 minutos, así que quiero hacer un gran transmedia para profundizar.

 

Hay otros temas en los que me gustaría ahondar como el de los niños en la guerra, el de las mujeres, el de la soledad de los familiares de los guerrilleros de las Farc que han sido asesinados o violentados por ser familiares de un guerrillero, aún cuando no compartían la lucha armada. La historia de la madre de Pablo Catatumbo es muy reveladora a este respecto, es una mujer pobre que no pudo ofrecer mucho a su hijo y éste se fue a la guerra. Ella ha sido perseguida y ha sufrido las peores vejaciones, pero es una mujer inteligente, con una mirada muy crítica y constructiva del país. Ella representa la mamá de muchos guerreros, sean paramilitares, guerrilleros o militares.

El silencio de los fusiles se estrena en salas comerciales de Colombia el 20 de julio. Ha participado en más de 12 festivales de cine como DocsBarcelona, Berlín y Biarritz Amérique Latine, entre otros. 

elportalvoz@ateiamerica.com

 

 

12 de julio de 2017


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