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Marianne Ponsford

ENTREVISTA

Marianne Ponsford: «Las redes sociales sí fomentan la lectura»

La directora del Cerlalc asegura que «es un paso el que una persona empiece por leer 140 caracteres para que llegue a formarse como lector de obras maestras»

Vivian Murcia G. / El PortalVoz

@vivimur83 / @elportalvoz

Marianne Ponsford (Bogotá, Colombia) es la actual directora del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), el organismo iberoamericano, con sede principal en Bogotá, es el encargado, entre otras cosas, del fomento de la lectura, el estudio de la producción editorial y la creación de los planes nacionales de lectura de los 21 países de la región hispano y luso parlante.

 

Ponsford ha trabajado en varios medios de comunicación y casas editoriales, sin embargo, su labor como directora de la revista cultural 'Arcadia' (Colombia) la ratificó como una de las máximas promotoras de la cultura en Iberoamérica.

 

Después de diez años a la cabeza de 'Arcadia', dejó a «su hija», como describe a la revista, porque se fue a vivir a Guatemala. Regresó a Bogotá para tomar la dirección del Cerlalc del que ha hecho un organismo más potente. La impronta de Ponsford empieza a sentirse en una entidad que pretende llevar los libros y la lectura, las pasiones de Ponsford, a las regiones más recónditas de una región desigual económicamente y rica culturalmente como Iberoamérica.

 

¿Qué es el Cerlalc? ¿Hay equilibrio de poderes entre los diferentes países iberoamericanos que lo conforman?

Cerlalc es un organismo multigubernamental que se creó hace 47 años. Entonces, era un momento muy interesante en el mundo. La Unesco se dio cuenta de que había una explosión del mundo editorial en la que aparecieron las ediciones de bolsillo, es decir, el libro se abarató en el hemisferio norte. Paralelamente, había un crecimiento muy notable de la población en el hemisferio sur, así que había un desbalance entre quienes tenían acceso a los libros y quiénes no.

 

En los años sesenta, la Unesco publicó libros capitales sobre la comprensión de qué es el libro y cómo se proponía darle vida a la circulación del libro y fortalecer la industria editorial en los países que, tradicionalmente, no la tenían. Entonces, abrió una convocatoria para que un país de cada continente creara un centro multigubernamental dedicado al fortalecimiento de la política pública alrededor del tema del libro.

 

En ese momento cinco países entre los que estaban Japón, Camerún, Pakistán, entre otros, alzaron la mano para crear un centro. Colombia fue el país hispanohablante que tuvo la iniciativa. El Cerlalc tiene la sede en Bogotá, el gobierno de Colombia puso la casa para el Centro y le dio un respaldo político y económico enorme mientras la institución iba trabajando en las adhesiones de los países iberoamericanos.

 

Yo creo que ahí hubo un trabajo extraordinario por parte del gobierno de Colombia porque con el respaldo de la Unesco se logró que los 21 países que conforman la región hispano y luso parlante formaran parte del Cerlalc.

 

¿Qué cosas ha logrado el Cerlalc?

Gracias al Cerlalc existen ferias del libro en América central, existen planes nacionales de lectura en los países miembros, entre otras cosas, que hoy nos parecen muy normales pero que, en su momento, por ejemplo, la expresión plan nacional de lectura no la conocía nadie y el Cerlalc llevó la propuesta a las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno. Así se logró comprometer a cada país iberoamericano a tener un plan nacional de lectura.

 

Otra labor fundamental del Cerlalc es la de prestar todo el software y toda la asistencia técnica a 17 agencias de ISBN en la región, es decir, sin el Centro no habría este registro de libros en esos países. Capacitamos al personal de cada país para hacer un trabajo cualitativo y cuantitativo con relación al libro que nos permite saber hacia dónde va la edición en América Latina y nos permite comparar el desarrollo del libro por países y regiones.

 

¿Hacen una comparativa con España siendo que es un productor editorial tan potente frente al latinoamericano?

Sí, comparamos todos los países. Actualmente, España tiene el 30% de la edición total en español y América Latina tiene el 66% y Portugal el resto.

«Cuba es un ejemplo en la región iberoamericana. Tiene un programa de edición muy poderoso y ha puesto a la cultura y al libro en el centro de su política»

Al ser una región tan desigual, ¿cómo trabajar en planes de lectura para una realidad tan amplia?

Se trata de trabajar en cada país. Los planes nacionales de lectura se pueden trabajar a nivel de legislación para obligar a los gobiernos a que siempre existan, pero los planes de lectura no se hace desde la ley. Ésta puede obligar a los gobiernos a hacerlos y a hacer acopios presupuestales, pero no puede definir un plan.

 

El plan es una política de cada gobierno y esas políticas duran lo que dura un gobierno. Eso está bien, así ha funcionado la democracia y, además, el campo de la cultura es un terreno en el que no hay tanto debate en la arena política, con lo cual, tampoco es descabellado pensar que un gobierno pueda continuar con la política del anterior. Además, hay hojas de ruta que muchos políticos, cada vez más formados y cada vez más serios en el campo de la cultura, siguen independientemente de la ideología de los gobiernos anteriores.

 

Al mirar las cifras tan altas de población con escasos recursos en América Latina se hacen mucho más urgentes estos planes. Sobre todo, se hace necesario que se formen promotores de lectura que sean itinerantes, que salgan de las bibliotecas y vayan a las veredas, a los lugares más apartados de los países llevando libros y enseñando a leer en familia.

 

Leer es la vía para que las personas tengan más oportunidades en la vida y para que puedan ser mejores ciudadanos, más activos en la vida democrática, que es lo que deberían querer todos los gobiernos.

 

Ya que habla de la lectura como vehículo democrático, ¿Cómo aparece Cuba dentro de este escenario?

Cuba es un miembro activo del Cerlalc y con quien tenemos una extraordinaria relación. Mire, Cuba aparece de una manera ejemplar. Tiene uno de los programas de alfabetización más exitosos del continente, ya cumplió con algunos de los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 de las Naciones Unidas, es decir, que Cuba es un ejemplo en la región. Tiene un programa de edición muy poderoso y ha puesto a la Cultura y al libro en el centro de su política. Cuando nos quitamos el velo del sesgo ideológico, todos tenemos que ser capaces de reconocer la extraordinaria labor que ha hecho Cuba con sus ciudadanos.

 

¿Qué países están particularmente rezagados en sus planes de lectura?

Digamos que hay países que tienen lo que yo denomino pocas capacidades instaladas, es decir, que tienen pocos presupuestos, por ejemplo, tienen en sus ministerios de Cultura a muy pocas personas trabajando.

 

Pero, ¿Porque no hay presupuesto estatal o porque la partida presupuestaria es muy baja?

La partida presupuestaria es baja en general. En países tan importantes culturalmente como Argentina la partida presupuestal para el ministerio de Cultura es del 0,4%, en  México es del 0,29%, son porcentajes muy bajos. Luego, hay países en los que, en general, la cultura no ha sido algo necesariamente importante en su agenda política.  

 

¿Por qué?

Porque venimos (América Latina) de tan abajo y venimos de tan atrás que los gobiernos, muchas veces, y esto es todo un debate, pero quizás con razón, quieren cubrir primero otras prioridades como la salud, la infraestructura educativa para poder luego enseñar adecuadamente. Ahora, si uno mira los últimos 30 años, la revolución educativa que ha tenido América Latina es extraordinaria en infraestructura y lo que nos queda es el reto de la calidad.

«Estoy a favor de las redes sociales. Lo que queremos es que el ciudadano lea más, aunque no lea a Dostoievski. Hoy los ciudadanos encuentran muchos enlaces en redes que se interesan en leer, eso ya es un gran paso»

Me parece que dejó con tristeza 'Arcadia', pesaron más las razones personales. ¿Dejó en buenas manos la revista? ¿No ha notado un cierto decaimiento en los contenidos?

Yo creo que toda revista cuando la ha llevado alguien durante diez años y se pasa la antorcha a otra persona, uno tiene que dar un periodo de gracia para que el nuevo director se adapte, entienda, comprenda lo que se hace y encuentre su propio estilo. Claro, una revista que ha tenido un solo director durante cien números es un legado muy pesado, es todo un lenguaje, una mirada del mundo y una identificación de la revista. Así, que hay que dar un compás de espera a la nueva dirección para que encuentre su lugar, porque no es fácil llevar una revista cultural.

 

A usted le gusta Twitter a pesar de que es un espacio en el que las ideas son poco argumentadas, se escribe en 140 caracteres. ¿Encuentra a las redes sociales interesantes en la formación de públicos críticos?

Le doy el sí más grande del mundo, sobre todo, entendiendo la lectura desde lo político. ¿Por qué los gobiernos quieren que la gente lea? no porque quieran que las personas diviertan su espíritu y alimenten sus almas, los gobiernos no deben querer que las personas sean lectoras por esas razones sino porque deben querer que las personas sean capaces de interpretar correctamente un texto, entender lo que leen, porque es un derecho y no es cualquier derecho. Se trata de la condición necesaria para el ejercicio de todos los demás. Yo no soy capaz de saber por quién votar si no leo la prensa o un programa político.

 

Desde el punto de vista político lo que queremos es que el ciudadano lea más, aunque no lea a Dostoievski, y esto para mí es muy importante porque, en general, los intelectuales y las personas apasionadas por el mundo de la lectura siempre queremos que se lea literatura y que se lean las grandes novelas del siglo XIX y hablamos de Proust y de Shakespeare y, efectivamente, estas lecturas son inmensas lecciones sobre qué es lo humano, pero ese es un debate que se puede tener posteriormente. Siempre son y serán menos las personas que querrán ir por ese camino, lo que sí se necesita es que la gente entienda muy bien un texto escrito. En ese sentido, las redes sociales no son simplemente espacios donde la gente se saluda. El mundo de Twitter, Facebook y Whatsapp está lleno de enlaces a informaciones.

 

Hoy Whatsapp se está convirtiendo en el segundo lugar donde la gente está leyendo noticias. Ya casi nadie entra directamente a la página de un diario a leer las noticias sino que lo hace a través de los enlaces que se transmiten en las redes sociales sin que sea necesario saber en qué medio están publicadas. Por supuesto que las redes sociales son fundamentales y creo que todo ciudadano debe tener acceso a éstas porque es una posibilidad de acceso a opiniones aunque sean de 140 caracteres.

 

Hay quienes dicen que Twitter y Facebook nos están metiendo en una misma esfera de opinión, una especie de eco de nuestras propias opiniones porque replicamos lo que nos refuerza un pensamiento

Yo creo que no. Puede parecer ser cierto pero si fuese así no habría tantas discusiones como las que hay en las redes. Me parecen muy importantes las redes sociales para intercambiar diferentes opiniones y sí creo que sirven para la lectura porque los dispositivos móviles son los repositorios de libros del futuro.

 

La educación y, esto es, sobre todo, tener buenos profesores de literatura desde temprano parece que es su ideal de formar buenos lectores. ¿Con economías precarias como las latinoamericanas qué se puede hacer? ¿Cómo romper el ciclo de pobreza?

Es muy difícil, pero se hace con capacitación. Sinceramente, si los gobiernos invierten en la capacitación de los bibliotecarios, de los docentes y si invierten en programas para enseñarles a las madres que leerle al niño es tan importante como amamantarlos, se daría un gran paso. Ahora, si una madre no sabe leer eso no significa que esa señora que no ha tenido acceso a un libro no pueda enseñar a sus hijos la narrativa porque con que le muestre dibujos basta para crear un relato. Somos Homo narrans, las historias son parte fundamental de lo que somos como humanos porque construimos nuestras vidas a partir y como historias.

 

También quiero decir que hay lugares donde no hay libros pero hay teléfonos móviles, pues hay que enseñarle a los padres que existen lugares virtuales de lectura offline como el repositorio de la ONG Worldreader, que tiene apps extraordinarias, con repositorios inmensos para la lectura especialmente diseñados para la gente que no tiene acceso a libros en zonas rurales. Por más pobreza que haya hay mucho que se puede hacer con información y con capacitación.

«No saber leer no es impedimento para romper el ciclo de pobreza. Somos Homo narrans, la narración es una parte fundamental de lo que somos como humanos porque construimos nuestras vidas a partir y como historias. Esas narraciones pueden ser relatos orales»

¿Destacaría un caso de una zona pobre en la que se haya logrado implementar la lectura?

Sí. En la zona del nacimiento de las Farc, en el Cañón de las Hermosas en el departamento del Tolima, la Universidad de Los Andes (Colombia) y un grupo de estudiosos de la educación en Colombia descubrieron que los alumnos de tercero de primaria de una escuela de esa localidad tenían los mismos índices de lectura que el promedio de los niños de Bogotá. Normalmente, los índices en las zonas rurales son muchísimo más bajos con respecto a las ciudades. Al investigar qué estaba pasando en esa escuela se encontraron varios signos primero: se encontró a una escuela arropada y apoyada por la comunidad; segundo: contaba con sólo tres o cuatro libros pero tenía un profesor muy bueno. Este maestro un día pidió a sus alumnos que trajeran pedazos de madera a su clase y entre todos los niños tenían que ayudar a construir una pajarera, luego les pidió que trajeran cáscaras de frutas, que es lo único que a un niño de esa zona le sobra en su mesa, para ponerlas en la pajarera. Todos los días los niños tenían que anotar en un cuaderno qué veían en la pajarera. Al comienzo no pasaba nada y los niños tenían que describir esa nada con sus palabras, poco a poco, empezaron a llegar los pájaros y, al final del proyecto, los niños tenían que intercambiar sus cuadernos con la descripción que cada uno había hecho. Esos escritos se convirtieron en la biblioteca de la escuela y fueron intercambiados en la clase, así que cada alumno leyó muchas versiones de la pajarera. Es una historia muy bonita que me gusta contar porque demuestra realmente que, a veces, sin recursos y con una enorme voluntad los docentes pueden hacer cosas extraordinarias, por eso, necesitan ser capacitados.  

 

El conflicto armado ha marcado la agenda mediática en Colombia y ha dejado de lado otros temas. Pero ¿por qué no se aprovechan los pocos espacios que quedan? ¿Cómo es posible que la cultura haga parte de una sección presentada por ex reinas de belleza hablando superficialidades en televisión?

El machismo en América Latina aún es muy grande. Mientras más desarrollados son los países, mientras haya más acceso a la educación y menor desigualdad, menos se van a ver este tipo de cosas. Yo no veo televisión, pero sé que hoy en Colombia ha disminuido este pensamiento de la mujer como un objeto, sin embargo, faltan muchas generaciones para que esto cambie porque los periodistas que se van volviendo mayores se aferran a sus cargos de poder hasta que tienen 80 años y son ellos los promotores del prejuicio de que las mujeres bonitas son las que deben presentar estas noticias. Además, piensan que la cultura no le importa a nadie.

 

Hay que esperar a que esa generación de periodistas salga de los medios para que lleguen personas más jóvenes con otro tipo de pensamiento y esto cambie.

«Yo admiro el modelo de las ferias del libro de Argentina que es el modelo de una fundación en la que se equilibran un poco más los poderes. Allí el valor de las entradas a las ferias se descuentan cuando se compran libros, eso es ideal para un lector»

Papel, ¡para siempre!, decía usted. ¿No cree que ya es inútil esa lucha?

El papel ya demostró que sobrevivió, yo creo que todo puede convivir. Cuando llegó la fotografía todos los pintores anunciaron la muerte de la pintura y no fue así, cuando llegó el cine ni hablar del teatro, cuando llegó la televisión se acabó la conversación en familia pero todo lo demás sobrevivió.

 

Pero, concretamente, ¿los medios de papel desaparecerán?

Se reconvertirán. Los medios no están en peligro, pero el negocio debe dar una vuelta. En la historia nunca se ha leído tanta prensa como se está leyendo ahora porque nunca antes los lectores han tenido tanto acceso como hoy. Claro, se dará la muerte de muchos mientras se logra encontrar el negocio. Pero ya está empezando para algunos medios, por ejemplo, 'The New York Times' o 'El Tiempo' de Colombia en los que uno no puede leer más de 10 artículos gratis en internet, para leer más y mejor contenido hay que pagar.

 

Las ferias del libro en Latinoamérica ponen a la cultura en la agenda de los medios e invitan a los lectores a ir y comprar, por lo menos, un libro al año. ¿Por qué seguir cobrando por la entrada? y ¿Cómo fomentar la lectura con unos precios tan elevados en los libros?

Hay muchos modelos de gestión de las ferias del libro y son muy diversos en América Latina, donde hay ferias financiadas completamente desde el Estado, como la Feria de Cuba, hasta ferias regentadas por una universidad pública como la Universidad de Guadalajara (México), el modelo de la Feria del Libros de Bogotá es muy particular porque la feria se reparte un 50% para el lugar donde se realiza y el otro 50% le corresponde a la Cámara del Libro.

 

Yo admiro el modelo de las ferias del libro de Argentina que es el modelo de una fundación en la que se equilibran un poco más los poderes. Ésta cuenta con la participación de los editores, los libreros, los distribuidores que son muchos actores de lo que se llama el ecosistema del libro. Esa fundación no sólo hace la feria sino que se encarga de los temas que atañen al libro y a la lectura durante todo el año y pueden apoyar ferias locales, ferias regionales, etcétera, es decir, tiene una mirada mucho más ambiciosa que solamente la comercial. En el modelo argentino se cobra la entrada a las ferias, pero a quien compra un libro se le descuenta el precio de la entrada. Me parece un modelo deseable para la región.

 

Hay otros países en donde los gobiernos, por la cuestión que sea, no financian las ferias y sin cobrar la entrada no se podrían realizar. Es el caso de la Feria del Libro de Lima. La Alcaldía ni siquiera ofrece el recinto para realizarla y los organizadores que solían pagar más de 60 mil dólares por el recinto, este año se encontraron con que les querían cobrar 200 mil dólares, que era una sentencia para no hacerla. Es una feria muy costosa de realizar y si no se cobra una entrada no se podría financiar.

 

Lo que hay que hacer es hacerles entender a todos los ministerios e instituciones gubernamentales que su aporte es fundamental.

 

Los precios de los libros tampoco ayudan

Efectivamente, los precios de las novedades editoriales son muy altos, pero la gente puede elegir más allá de las novedades porque por las calles de varias ciudades yo me encuentro en los quioscos con libros muy baratos de Nietzsche, de Platón, etcétera. Yo creo que el gran bagaje de la literatura universal, nuestra gran herencia, es casi gratuita o a precios realmente económicos.

 

Pero eso no justifica que una novedad sea cara

El asunto es que hay un negocio en manos de agentes privados. Ahora, hay otros problemas añadidos que sí son responsabilidad de Cerlalc y, por lo menos, en esta administración ya estamos trabajando en ello, que es el problema de la circulación del libro. Cuando se intentan mover los libros por la región se encuentra uno con un montón de aranceles y la respuesta de impresión bajo demanda todavía no tiene la eficiencia que debería tener. Nosotros vamos a hacer una gran reunión en Cuba el año que viene con pequeños distribuidores, grandes distribuidores, pequeños editores, para ver qué soluciones podemos aportar para abaratar el coste de mover los libros por América Latina.

«El papel ya demostró que sobrevivió, yo creo que todo puede convivir. Lo que pasa con los medios impresos es que necesitan dar un giro al negocio, pero eso ya lo están haciendo algunos medios como 'The New York Times' y 'El Tiempo'» 

En España, a través de una reforma educativa del poder Ejecutivo actual, la comprensión lectora ha quedado incluida dentro de una serie de «elementos transversales» que deben tratarse en todas las asignaturas. Es decir, se ha quitado la hora diaria exclusiva de lectura y comprensión lectora. Ahora la lectura comparte espacio con cuestiones tan dispares como el emprendimiento o la dieta equilibrada. ¿Qué opina de esa visión economicista de la lectura?

Yo creo que la crisis de la valoración de las humanidades es algo supremamente grave para los seres humanos y a los gobiernos hay que seguir insistiéndoles en la importancia de las humanidades. Se debe entender que dentro del bienestar de una sociedad la lectura es muy importante. Suscribo las palabras de Martha Nussbaum sobre la crisis de las humanidades y cómo una visión economicista es terrible para la vida humana. Ahora bien, tampoco me parece bueno apartar la lectura de otras asignaturas porque la lectura es transversal a todo. Depende de los textos que seleccionen los profesores porque, por ejemplo, sobre economía hay historias extraordinarias.  Cuántas novelas no servirían para una buena clase de economía, el problema es que hay que enviar este mensaje a los profesores.

 

¿Para quienes escriben los periodistas culturales? A veces, pareciera que sólo para un círculo cerrado de periodistas culturales

Creo que todavía la escritura en los medios, en general, no sólo cultural, está en las manos de generaciones que no nacieron con un email bajo el brazo ni con cuenta de Twitter, cada vez hay más jóvenes en los medios pero no han llegado a los cargos de poder. También hay que decir que para ser un buen periodista se necesita tener mucho conocimiento y madurez, es decir, años de estudio. Los jóvenes tienen conocimiento de las redes sociales, pero les falta experiencia.

 

Esto lo digo porque creo que los periodistas mayores no son capaces de entender qué pasa en las redes sociales, pueden que sepan que es un me gusta y con eso les baste, pero no saben el inmenso potencial de lectores que hay hoy en las redes. La explosión de revistas en internet es impresionante y las que sobreviven es porque son muy buenas y tienen lectores. Creo que ahora los periodistas culturales escriben para todo aquel que se sienta atraído por un contenido al que los lectores llegan, muchas veces, a través de las redes sociales. Hay una crisis económica, pero no hay crisis de lectores.

 

En Colombia usted afirmó que las élites de periodistas están conformadas por directores de revistas misóginos y que se autocalifican como «goditos (conservadores) inteligentes» y nombró a Mario Jursich de 'El Malpensante' ¿Hay misoginia en los medios?

Creo que, en general, la misoginia está en todas las relaciones humanas. El mundo literario no iba a ser la excepción, los escritores, los críticos literarios, los editores no conforman un mundo de excepción, no son inmunes a los prejuicios.

 

Las grandes escritoras han sido conocidas porque iban siempre de la mano de un hombre. Flannery O'Connor era amiga de Truman Capote, Dorothy Parker era parte de un grupo donde estaba todo el boom de los años veinte con escritores como Scott Fitzgerald, es impresionante que cuando una mujer no orbita alrededor de un hombre, no figura. En general, creo que las mujeres tenemos que seguir luchando contra una inmensa misoginia.

 

Pero en Colombia se suman el racismo y el clasismo estructural. Se demuestra con el rechazo que recibió una investigación de la revista que usted dirigía sobre el padre de la antropología colombiana y sus lazos con el nazismo

Reichel Dolmatoff que fue denunciado por 'Arcadia' y que es un tema vedado en la Facultad de Antropología de la Universidad de Los Andes (la universidad más liberal de Colombia). En Colombia no hay tantas facultades de antropología y, aún así, yo recibí aproximadamente 20 cartas de rectores y profesores de antropología criticándome violentamente por haber sacado ese artículo. Eso habla mucho de la sociedad, pero esa es la labor del periodismo, abrir el debate.  

 

Y ¿sobre el racismo?

Colombia no se ha asumido como un país mestizo. Falta mucho tiempo para que esto cambie y, también, tiene que ver con el legado en la historia conservadora del país. Colombia no recibió inmigrantes ni siquiera en el boom de inmigración como sí lo hizo Buenos Aires en Argentina a comienzos de siglo, luego tampoco recibió inmigración de la Guerra Civil española. Pero es que Colombia en la Constitución de 1886 ya prohibía la entrada al país de miembros del Imperio otomano, de chinos, de turcos, es decir, es un país que le ha tenido mucho miedo a la modernidad, porque la considera roja, socialista. Cada proyecto liberal o de liberalización que ha habido en Colombia ha sido asesinado a hachazos. El maravilloso periodo de los liberales radicales, en el siglo XIX, que hicieron las cartillas de educación que pretendían una educación laica tuvo un retroceso en favor de que la educación se quedara en manos de la iglesia. Eso se suma a que la élite conservadora es muy feudal y no quiere perder sus privilegios.

«Hay que apostar por el talento literario de aquellos escritores que están haciendo algo audaz, algo contemporáneo y arriesgado: yo diría que esa voz es Carolina Sanín»

Siendo crítica de literatura ¿Cómo le va con el ego de los escritores?

Con el tiempo he pensado que un escritor es alguien que se pasa muchísimo tiempo solo frente a un papel o a una pantalla tratando de construir un mundo literario y está poniendo en juego todo lo que es. Sin que suene cursi, está en juego su alma, su espíritu, su inteligencia, su talento, su vulnerabilidad y yo, hoy, creo que no merece la pena ser tan dura con ese ego. Lo que creo es que a los escritores que a uno no le gustan simplemente no hay que leerlos.

 

¿Qué lecturas destacaría usted ahora?

Me pareció todo un descubrimiento Elena Ferrante, he descubierto también últimamente una colección increíble que se llama Sergio Pitol Traductor, un extraordinario traductor que ya murió y nos dejó una cantidad de traducciones de los escritores de la cortina de hierro entre los que hay polacos, húngaros, etcétera, de los años treinta y cincuenta que ni sabía los nombres ni cómo pronunciarlos.

 

Y algo que haya leído últimamente y que me ha conmovido, puedo decir que Reparar a los vivos de Maylis de Kerangal, publicado por Anagrama. Me pareció una novela realmente preciosa.

 

¿Y de Colombia?

La novela de Gloria Esquivel, Animales del fin del mundo, me pareció bonita y acabo de leer los cuentos de Francisco Barrios reunidos en un volumen que se llama Sirirí, publicado por Roca Editores, me parecieron muy buenos.

 

Ahora, si tengo que destacar a alguien en Colombia, sin duda, destacaría a Carolina Sanín, creo que es la voz más interesante de la nueva literatura colombiana. Su novela Los niños, publicada en España por Siruela, es una novela muy interesante. Sus cuentos de Ponqué y otros cuentos me parecen realmente soberbios y si hay que decir por quién apostar del talento literario en Colombia, yo diría que por aquellos escritores que están haciendo algo audaz, algo contemporáneo y arriesgado: yo diría que esa voz es Carolina Sanín. 

elportalvoz@ateiamerica.com

 

 

15 de junio de 2017


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