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Natu Poblet

PERSONALIDADES IBEROAMERICANAS

Natu Poblet, cuando leer es el máximo placer

Un homenaje a la fallecida librera y figura de la cultura argentina

Vivian Murcia G. / El PortalVoz

@vivimur83 / @elportalvoz

«Nacer en una librería te condiciona la vida. Mi cuna que estaba en donde hoy está el despacho de la librería, de alguna manera, me llama, me atrae para pasar aquí los mejores momentos de mi vida, leyendo», así explicaba Natu Poblet, en una entrevista, el origen de su máximo placer y profesión: librera y dueña de Clásica y Moderna, uno de los espacios culturales más importantes de Iberoamérica, declarado como Bien de Interés Cultural de Argentina. Un lugar, realmente de culto, al que frecuentaban figuras como Adolfo Bioy Casares, Alejandra Pizarnik, Manuel Mujica Lainez y el mismo Jorge Luis Borges, entre tantos otros narradores y poetas.  

 

Natu Poblet (que es una abreviatura de Natalia, nombre que heredó de su abuela), falleció el 8 de junio de 2017 a los 79 años, curiosamente, los mismos años que tiene la librería Clásica y Moderna, con lo cual, aquello que decía de su condicionamiento por haber nacido en una, queda más que comprobado.

 

Poblet recordaba en varias entrevistas que sus primeros juegos involucraban a los libros. «Con ellos hacía casas y edificios» y, de ahí, puede que haya surgido su interés por la arquitectura, en la que decidió formarse universitariamente.

 

Pero el trabajo de arquitecta no la desvinculó de sus raíces. Poblet leyó literatura desde siempre, incluso cuando sus estudios la llevaban a hacer maquetas de construcciones. El lazo con la librería no se rompió porque su casa familiar era la misma construcción de la librería. «Por entonces, las tiendas, que dirían en España, tenían en la parte de atrás un espacio que era la vivienda de los dueños», así que su casa, el espacio de los primeros aprendizajes, de las reuniones familiares, de los juegos y los estudios fue la librería Clásica y Moderna.

 

La historia de la librería se remonta a 1916, cuando Emilio Poblet Díaz, el abuelo de Natu, llegó a Buenos Aires procedente de Madrid. Él fundó tres librerías; todas ellas sobre la avenida Callao de Buenos Aires. En 1938, Francisco, uno de sus hijos -y padre de Natu- fundó Clásica y Moderna.

 

«Cuando papá, con 82 años, empezó a decaer en salud la librería también lo hizo. En ese momento decido ayudar a mi hermano (Francisco) quien ya trabajaba en la librería y me incorporo al diario vivir de Clásica y Moderna», comentaba Natu Poblet en una entrevista en Radio 5 de Radio Televisión Española.

«Por Clásica y Moderna pasaron escritores como Adolfo Bioy Casares, Alejandra Pizarnik, Manuel Mujica Lainez y el mismo Jorge Luis Borges, entre tantos otros narradores y poetas»

«Cuando papá fundó la librería se trató de la única con ese material tan rico que él aportó como, por ejemplo, todas las colecciones de la Editorial Gredos, el Fondo de Cultura Económica, con la colección Austral, en fin, una librería como las que ya no quedan, por lo menos, en Buenos Aires. Se trataba de lo que yo llamo una librería de fondo, es decir, que ofrecen mucho más que novedades», aseguraba Poblet.

 

Cuando su padre murió, los hermanos Poblet trabajaron juntos en su herencia: la librería, a la que quisieron darle un giro que acrecentó su contenido cultural.  «Dimos una vida extra que significó que los escritores, la gente y los intelectuales que vivían casi en silencio, en ese periodo en el que aún había dictadura en la Argentina, tuvieran un espacio para hablar de libros. Hicimos cursos de literatura, de política, de filosofía  y vinieron todos aquellos que, en aquel momento, no tenían voz porque no podían salir en ningún otro medio, como la radio o la televisión oficiales y, mucho menos en las universidades, porque estaban prohibidos por el régimen. Esto convirtió a Clásica y Moderna en un especie de centro de tertulia muy vital», comentaba Poblet.

 

En 1988, ya en la época democrática de Argentina, Poblet hizo un cambio estructural «bastante importante», según lo describía ella, en el que incorporó a la librería un bar y un restaurante con los que le dio el tono de «una especie de lugar cultural de múltiples usos. Donde la gente podía conversar con música nada estridente o donde se podía comer y después tomar un café y leer muy tranquilamente», según Poblet, quien, además, entre risas, reconocía que «Clásica y Moderna debe ser el único sitio de Buenos Aires que no tiene pantalla de televisión ni para cuando llega el Mundial de fútbol».

 

Tras la muerte de su hermano, en 1999, Natu siguió a la cabeza de la librería y apostó por una selección, como siempre, muy cuidadosa aunque variada de literatura, artistas plásticos, músicos, teatro, talleres y cursos de formación en cine, filosofía y una larga serie de disciplinas vinculadas con el arte y el conocimiento. «El que me viene a ver a mí sabe que no viene a pedirme Las siete sombras de Grey o las 50; ni sé cuántas son», bromeó en un reportaje.

 

Natu, por supuesto, leía y releía, era fanática del descubrimiento de nuevas voces de la literatura argentina, siempre que éstas le entusiasmaran. Tal es el caso de la joven escritora Carolina Bruck quien fue una de sus entrevistadas en el programa de televisión titulado Nuevas voces de la narrativa argentina, por el que pasaron escritores como Sebastián Basualdo, Federico Falco o Vera Giaconi, entre muchos otros.

 

En la página de internet de Clásica y Moderna era habitual encontrarse con vídeos de 2 a 3 minutos en los que Natu reseñaba la obra de jóvenes autores argentinos.

 

Ese mismo entusiasmo por la divulgación de la literatura la llevó a abrir, en 1995, el espacio de radio Leer es un placer que se emitía por internet y con el que Poblet pretendía «romper todas las barreras y apoyarnos en las nuevas tecnologías para llegar a esos más de 500 millones de hispano parlantes de todo el mundo», aseguraba.

 

A propósito de las nuevas tecnologías, Natu Poblet se declaraba a favor del e-book y no lo veía como una amenaza ni a su negocio y, mucho menos, a su placer por la lectura: «Estoy a favor del e-book sin que ese futuro signifique destruir el libro de papel. No porque se han construido torres se han destruido catedrales, es decir, hay que entender el fenómeno como aquel que ayudará a que haya más lectores, esa ha sido mi única intención y placer», señalaba Poblet. 

 

 

13 de junio de 2017

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