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FOTOGRAFÍA

Teresa Margolles: «Mi arte brota como la violencia de las calles de México»

La fotógrafa expone en PHotoEspaña 'Pistas de baile' dedicado a las transexuales de Ciudad Juárez

Vivian Murcia G. / El PortalVoz

@vivimur83 / @elportalvoz

«Su arte es transgresor y su mirada nos confronta», así define el reconocido fotógrafo -Premio Nacional de Fotografía en 1999- Alberto García Alix, el trabajo de la mexicana Teresa Margolles.

 

No es fácil adjetivar a una artista que ha sido capaz de hablar de la violencia de su país de una manera tan explícita.

 

Basta recordar que en la Bienal de Venecia de 2009, Margolles fue la artista central que dio la bienvenida a los visitantes del pabellón de México. Su propuesta fue, en todos los sentidos, macabra. Teresa Margolles, quien se formó como artista y estudió ciencias forenses, ideó la manera de unir ambos campos.

 

«Trabajando en las calles mexicanas me topé con la violencia y ahí con mi arte», comenta Margolles, quien en esa bienal presentaba su trabajo ¿De qué otra cosa podríamos hablar?


Se trataba de una intervención en la que Teresa, usando técnicas forenses, reunió prendas de ropa manchadas con sangre y rastros de este líquido que extrajo de las escenas de crímenes violentos que se cometían en las calles bajo el nombre -o la excusa- de guerra contra el narco. Esas ropas fueron lavadas con agua caliente y así Teresa obtuvo litros de sangre con los cuales untó y pasó una fregona por todo el recinto de la Bienal de Venecia.

 

Su acercamiento al arte fue a la par de su acercamiento con la muerte. En 1990 fue integrante de SEMEFO que es considerado como un fenómeno único en el arte contemporáneo mexicano y cuyas siglas hacían referencia al Servicio Médico Forense. El colectivo empezó en la Ciudad de México articulando los tintes locales y sus asociaciones con la mitología oficial y no oficial sobre la muerte y sus instituciones. Recurría a la toma de materia -un ataúd por ejemplo- como un vehículo de intervención del espacio cultural; y a su vez trabajó con partes de cadáveres, órganos y fluidos obtenidos con o sin permiso de las morgues.

 

De este periodo es emblemática su obra Lengua que, en efecto, es una lengua de un joven punk quien fue asesinado. Teresa conoció a la madre del joven en la morgue, allí hablaron y ésta le contó que no tenía dinero para pagarle un ataúd. Teresa intercambió uno de los ataúdes que tenía -de sus antiguas intervenciones- por la lengua del «hermoso joven», como lo describiría la artista. La lengua del joven perforada por un piercing fue expuesta como una de las obras de arte más reconocidas de Margolles.

 

Cuando oficialmente Semefo dejó de existir, Teresa ya había notado que no necesitaba de la morgue para recopilar trozos de cadáveres o líquidos humanos, las calles de México ya le daban su materia de trabajo.

 

El siguiente paso fue la creación de medios para generar el contacto, la reflexión y la incomodidad ante la materia corporal de una forma no figurativa. Por ejemplo, usando el agua con que se lavó a los cadáveres, como vapor, convirtiéndola en burbujas o haciendo objetos de cemento con ella y exponiéndolos. Así fue como llegó a la Bienal de Venecia con la fregona untada de sangre.

 

En PHotoEspaña 2017, Teresa Margolles presenta su nuevo trabajo titulado Pistas de baile, como parte de un programa especial comisariado por Alberto García-Alix.

 

«Es un trabajo que explora las ruinas de los lugares, aquellas pistas de baile, en los que trabajaban las transexuales de Ciudad Juárez», comenta la artista.

 

Se trata de una serie de fotografías reivindicativas con los derechos de la comunidad LGTB de México y, también, de denuncia de la violencia a la que está sometida.

 

«Retrato a algunas transexuales en medio de las ruinas de lo que un día fueron esas pistas de baile, esos lugares donde trabajaban como prostitutas, como alegoría de que son esa parte de la sociedad que se quiere esconder o arruinar, en todo caso, desaparecer», comenta Margolles.

 

La artista estuvo acompañada por Sonia Vera, una transexual que trabajó con Margolles durante el año 2016 recopilando información y documentándose para el proyecto. Para Sonia el impacto de la obra de Margolles está en «la valentía de demostrar que la transexualidad es una realidad a la que las sociedades católicas de Latinoamérica han tratado de discriminar».

 

Como parte del proyecto, Vera acompañó a Margolles a Ciudad Juárez en donde evidenció la dureza de las condiciones de vida de las transexuales: «Yo huí de América Latina (su país natal es Ecuador) desde hace más de 20 años. Soy prostituta y vivo en Zúrich (Suiza) en donde, siendo prostituta, siento que soy una ciudadana igual a los demás. Volver a Latinoamérica significó para mí el reencontrarme con la discriminación absoluta, me sentí como una ciudadana de segunda».

 

Menor suerte corrió karla quien trabajó con Margolles antes de conocer a Sonia y a quien la artista dedica este trabajo: karla fue asesinada por transexual, un crimen de odio más en Ciudad Juárez, de qué otra cosa podríamos hablar.   

elportalvoz@ateiamerica.com

 

 

30 de mayo de 2017


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