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FOTOGRAFÍA

Alejandro Kirchuk: "La fotografía fue mi escudo contra el Alzheimer"

El argentino habla sobre 'Never let you go' un ensayo íntimo que documenta la enfermedad degenerativa de su abuela

Vivian Murcia G. / El PortalVoz

@vivimur83 / @elportalvoz

En 2007 la familia dio un vuelco. A la abuela la diagnosticaron: era Alzheimer. Supieron que, inevitablemente, la degeneración de las células nerviosas llegaría al punto en que ni siquiera recordaría quién era ni quiénes eran ellos, su familia.

 

Entonces el nieto, Alejandro Kirchuk, decidió pasar más tiempo con ellos, los abuelos, «como lo hacía cuando era niño». La abuela atravesó varias fases en las que la enfermedad hizo mella. El abuelo decidió ser el cuidador de su esposa, quiso que estuviese en casa, junto a la vida que, poco a poco, iba olvidando y que juntos construyeron.

 

Kirchuk decidió que el conjunto de fotografías que hizo desde 2009, hasta que su abuela murió en 2011, fuera el recuerdo que guarda la familia de la abuela y su enfermedad. «Es el testimonio de la valentía de un esposo que se dedicó por completo a cuidar a quien fue su mujer» y es el ensayo fotográfico titulado Never let you go (Nunca te dejaré ir) con el que «quiero señalar que a los enfermos de Alzheimer se les debería tratar en casa, junto a su familia, junto a sus recuerdos y junto a quienes los quieren», señala el fotógrafo argentino Alejandro Kirchuck.  

 

¿Cómo fue la reacción inicial de su familia al comentarles el proyecto?

No fue premeditado, no le dije a toda la familia lo que estaba haciendo. Fue algo que se empezó a dar con una cierta naturalidad. Nadie en la familia vio las fotos hasta dos años después de que yo empecé a fotografiarlos.

 

Cuando el trabajo empezó a ser reconocido, la familia lo vio y la reacción fue muy positiva, siempre se entendió que estaba haciendo algo desde la visión personal y familiar. Mi objetivo principal era estar a su lado, las fotos vinieron después, como un testimonio. Creo que la fotografía documental fue el pretexto para pasar más tiempo con ellos. Ahora, la familia ha valorado esa lucha por la que pasó mi abuelo.

 

¿Qué le hizo retratarlos?

Dos cosas. A mi mujer se le murió el abuelo y esa muerte me afectó. Empecé a cuestionarme sobre el tiempo y la pérdida de los abuelos, sentía que no estaba pasando mucho tiempo con mis abuelos y que el tiempo era limitado. Y, por otro lado, era documentar cómo mi abuelo se entregaba completamente a ayudar a mi abuela. Cómo él transformó su vida para que la enfermedad fuera más llevadera.

 

¿Qué fue lo que más le afectó a su abuelo en esa «lucha contra el Alzheimer» como usted la denomina?

Fueron varios aspectos. Físicamente, porque mi abuela era grande y si uno quiere cuidar al enfermo de Alzheimer en casa hay que hacer muchos sacrificios, es agotador, por llamarlo así, pero lo más doloroso fue ir sintiendo que la persona que uno conoce de tantos años deja de ser, se va yendo.

 

Cuando murió mi abuela, mi abuelo se encontró con el dolor de perder a su mujer y de perder su objetivo de cada día que era cuidar de ella, el vacío fue mucho más profundo.

 

¿Qué fue lo que más le afectó a usted como testigo de esa lucha?

La fotografía funciona como un escudo, uno está detrás de lo que está pasando. Ser testigo de ciertos momentos era duro y llegaba a casa preguntándome si estaba bien que yo fotografiara todo lo que veía, pero documentar la historia me protegía mucho, sin embargo, cuando mi abuela se murió sentí la pérdida y viví el dolor de todo lo que había pasado.

 

Usted dice que su abuelo sufrió impactos emocionales y psíquicos. ¿El sistema público de salud de Buenos Aires le hubiese podido cambiar esa lucha contra el Alzheimer?

A mi abuelo le costaba aceptar ayuda. Él era médico y estaba convencido de que mi abuela debía quedarse en casa. Tenía un seguro privado con lo cual estaba protegida. Te podría decir que en Argentina el sistema público no acompaña al enfermo de Alzheimer y yo he llegado a la conclusión de que a este tipo de enfermos se les debe cuidar en casa. Muchas familias delegan los cuidados en geriátricos o instituciones mentales para aligerar el peso, yo he concluido que esa es una decisión errada.

«No se puede aliviar el dolor de alguien que ve como el otro se diluye»

Su abuela murió en 2011. ¿Siguió retratando a su abuelo tras la pérdida?

Sí, durante un año más. Lo hice porque había creado un vínculo con mi abuelo a través de la fotografía y tenía ganas de seguir unido a él. Además, me parecía interesante ver cómo seguía su vida después de la muerte de  mi abuela. Se quedó muy solo y, además, había perdido la rutina y el objetivo de ayudar día a día a mi abuela.

 

Una de las fotos es de uno meses después de que muere mi abuela. El día del cumpleaños de ella, él fue al cementerio a llevarle flores. Es la foto que cierra el ensayo.  

 

¿En algún momento sintió que estaba invadiendo la intimidad de su familia?

Mi abuelo nunca le prestó atención a la cámara, lo importante era que yo estuviese ahí con ellos, acompañándolos. Yo tuve mis propios cuestionamientos internos. Por ejemplo, cuando mi abuela murió y se realizó el velorio y el entierro tuve un momento de muchas dudas y conflictos internos, no sabía si parar de fotografiar o si debía registrarlo como un momento más.

 

Al final, hice un par de fotos en el entierro, pero me di cuenta que no tenía mucho que ver con la historia íntima que quería contar.

 

Retraté la muerte de ella a través de una escena íntima, la de las flores que lleva mi abuelo a su tumba.

 

En un documental, una madre con una hija enferma decía «detrás de cada enfermo hay alguien terriblemente importante» y que, además, sufre. ¿Cómo cree que podrían haber mejorado las condiciones de vida de su abuelo?

Estoy de a acuerdo con la afirmación. Mi abuelo era médico y se hizo cargo al completo de la situación. Le era difícil delegar funciones en otros médicos y en enfermeros. Creo que no hay nada que pudiera ayudarlo, sólo le acompañaba en su día a día y eso era sólo un apoyo. No se puede aliviar el dolor de alguien que ve como el otro se diluye.

 

Su abuelo murió, ¿pensó en continuar la historia de sus abuelos incluyendo la muerte de él?

No. Antes de que se muriera mi abuelo yo quise cerrar un capítulo y poner el punto final al ensayo. Muchas veces pensé que ya lo había cerrado y volvía a abrirlo. Empecé un libro que recoge esta historia. Mi objetivo era terminarlo antes de que se muriera mi abuelo, no pudo ser, ahora lo estoy haciendo.

*Fotografías cedidas a El PortalVoz por parte de su autor. No se pueden reproducir sin previa autorización. 

 

 

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