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Zygmunt Bauman

LUTO EN LA SOCIOLOGÍA MODERNA

Adiós a Zygmunt Bauman el gran crítico de la globalización

El sociólogo polaco falleció a los 91 años

Redacción El PortalVoz

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Antes de que una persona como Donald J. Trump llegara a ser candidato de los republicanos, Zigmunt Bauman ya advertía el hecho. «La confianza en la capacidad de la democracia está marchitándose, lo que resulta en una situación excepcionalmente fértil para que crezcan las semillas de resentimiento y florezcan sentimientos totalitarios», respondía Bauman en una entrevista.

 

Así, con una visión crítica de la modernidad -no la denominaba posmodernidad porque aseguraba que no era una etapa superada- Bauman fue, en muchos aspectos, un pensador de los cambios sociales que trajo la globalización.

 

Entre sus obras destacan La modernidad líquida (2000), donde señala que el capitalismo quebranta los lazos solidarios desfavoreciendo, por su puesto, a los más pobres, también se cuentan Amor líquido (2005) y Vida líquida (2006), en las que retrató a una sociedad individualista producto de la globalización y el consumo. Señalaba que las relaciones interpersonales estaban en clara decadencia dado que el consumo despiadado no sólo abarcaba el ámbito material sino además el social, así, las personas usaban a otras sin generar lazos basados en lo que tanto defendió: la solidaridad.

 

El rechazo hacia los otros, con la consecuencia del proteccionismo exacerbado que se puede leer, actualmente, en los discursos de Trump y los argumentos del Brexit, fue parte de la teoría sociológica de Zygmunt Bauman. Pero, por supuesto, Bauman no esperó a que las sociedades actuales demostraran su cara más odiosa para esgrimir sus teorías.

 

Bauman vivió desde su infancia el rechazo hacia el «otro» que, en su caso, despertaba el ser judío en el contexto de una Europa fascista. Nació en Poznan (Polonia) en 1925 y con 13 años tuvo que huir de los nazis hacia la Unión Soviética. Tras la Segunda Guerra Mundial volvió a su país, que nuevamente abandonó en 1968, porque Stalin -aunque venció a Hitler- no era precisamente un defensor de los judíos y dejó las ideas antisemitas vivas. 

 

Bauman dejó, una vez más, Polonia junto a su esposa y fue expulsado del Partido Comunista ya que en su país el antisemitismo revivió. Entonces, decidió renunciar a su nacionalidad, emigrar a Israel en donde vivió hasta 1970. Luego ingresó como profesor en la Universidad de Leeds (Inglaterra) en donde desarrolló la mayor parte de su carrera y de la que fue profesor emérito.

 

No escondió su recelo hacia Margaret Thatcher ya que en diferentes charlas universitarias la señalaba como una de las creadoras del liberalismo más profundo con la consecuencia de dejar desprotegidas a las clases medias que pasarían de proletarias a precarias.

 

Bauman se refería al «precariado» como al nuevo proletariado con una diferencia preocupante: si los proletarios eran aquellos obreros de los años treinta que hicieron de la prensa obrera una clave para la transmisión de sus ideales, ahora, los trabajadores no se sienten parte de un grupo al cual defender dado que las relaciones sociales en decadencia no permiten la creación de valores comunes. Puede que Bauman considerase que aquella prensa obrera de la Inglaterra de los años treinta -y también de la España de la Segunda República- fuera una verdadera utopía para nuestros tiempos.

«Trump percibió el espíritu que las antiguas clases trabajadoras querían oír, habiendo sido durante muchos años ignoradas, traicionadas, desposeídas y frustradas»

Al precariado se le añade la tremenda crisis de refugiados en la que aún está sumida Europa. Como lo señala el diario 'El País', Bauman hablaba de los «residuos humanos» de la economía como los pobres que no tienen más remedio que jugarse la vida en pateras. A ellos dedicó su última obra publicada, Extraños llamando a la puerta (Paidós), en donde volvió a advertir del resurgimiento de los ideales de corte fascista que vivió en su niñez: el miedo al diferente que hace que se construyan campamentos en tierra de nadie y se hable de muros proteccionistas.

 

Una de sus últimas entrevistas se la concedió al diario español 'La Vanguardia' y en ésta daba sus razones del triunfo del candidato republicano en las elecciones de Estados Unidos: «Trump percibió de manera muy inteligente el espíritu de los tiempos, que sus competidores fracasaron en comprender, y hábilmente se presentó como un outsider de la élite política, luchando contra el establishment como un todo, y no sólo contra una u otra de sus divisiones partidistas. Eso es lo que la gran mayoría del precariado y de las antiguas clases trabajadoras querían oír, habiendo sido durante muchos años ignoradas, traicionadas, desposeídas y frustradas por un partido en el poder tras otro».

  

Bauman también se pronunció en varias entrevistas sobre aquellos movimientos -como el 15M en España o el Occupy Wall Street en Estados Unidos- que hartos de las políticas de austeridad emergieron con el objetivo de restablecer patrones democráticos favorables a la clase proletaria. Sin embargo advertía de las limitaciones de estos movimientos: «Las políticas de austeridad van a continuar. En cierto sentido pudo ser una explosión de solidaridad, pero las explosiones son muy potentes y muy breves», comentaba en una entrevista. 

 

Las redes sociales fueron fuente de sus críticas. Bauman no sólo veía en estas un engaño de la sociedad que vive individualizada y trata de mostrar una aparente y constante felicidad, sino que, además, no creía en el «activismo de sofá». Lo clics o los tweets que demuestran enfado no eran para Bauman una forma de diálogo, todo lo contrario, eran un ruido que se quedaba en llamados vacíos sin ninguna acción real.

 

Como lo señala el diario 'El País', un ejemplo de diálogo, para Bauman, fue el papa Francisco quien al ser elegido dio su primera entrevista a Eugenio Scalfari, un periodista italiano que es un autoproclamado ateísta. «Fue una señal: el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia (…) Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara», aseguraba Bauman.

 

Con Zygmunt Bauman se fue una de las voces más críticas de la sociedad globalizada que, para él, es egoísta y esclavizada por el consumo, de la que somos artífices y cómplices a la vez. Bauman no alcanzó a ver a Trump en el poder, quizás, era demasiado espectáculo para él.

*Foto: Wikipedia. 

 

 

10 de enero de 2017


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